Mi forma de amar
En una calle oscura de la ciudad se encontraban un grupo de chicas caminando, las tres parecían que venían de una fiesta, estaban borrachas y tambaleándose, en eso se chocan con otro grupo de sujetos que caminaba por allí, estos vieron a las hermosas y sexys se?oritas y se acercaron a ellas intimidándolas.
-Quitate, eres muy poca cosa para mí feo de mierda -le dijo la rubia del medio empujándolo al del medio de ellos, este pareció enojarse un poco y le lanzó un golpe con el reverso de la mano tan fuerte que la tumbó sentada en el suelo con un hilo de sangre en su boca, las otras dos fueron a socorrerla, ahora se veían asustadas mientras los tres sujetos se acercaban sonrientes y amenazantes.
-?Ey! N-no deberían molestar a estas se?oritas -decía alguien a espaldas de los tres matones, estos se giraron curiosos encontrándose con un chico algo tembloroso y nervioso.
-Mira no más, un intento de chico valiente, que bonito -habló el del medio caminando hacia él siendo más grande-, estás temblando de miedo.
-No es por ustedes que tiemblo... es sólo que me da pena que las chicas me miren -decía juntando sus dedos de forma penosa, los tres sujetos se comenzaron a reír a carcajadas, pero el del medio se detuvo al sentir un pu?etazo presionando su estómago haciéndolo escupir del impacto, el sujeto enseguida cayó arrodillado siendo del mismo tama?o ahora que el chico, a su lado uno de sus compa?eros intentó atacarlo, pero el chico se movió agilmente esquivándolo y posicionándose a su espalda lanzándole una patada giratoria tumbándolo, el último se lanzó a su espalda enrollando sus brazos alrededor del cuello del joven, pero este le agarró los antebrazos aflojando su agarre y lo lanzó por los aires contra el suelo-, fiu que bueno que no eran tan fuertes, hubiera pasado mucha vergüenza.
El chico se giró hacia las chicas que aún estaban sorprendidas revelando su figura. Era de estatura media, pero con músculos bien remarcados, su cabello era negro algo corto y lo traía en punta hacia arriba, sus cejas eran gruesas y tenía dos grandes ojos marrones, vestía con un pantalón normal gris y unas botas marrones, además de una camiseta negra algo rasgada en la parte del cuello y las mangas.
-G-gracias -le dijo una de ellas algo apenada, pues el chico no parecía la gran cosa que esperaba, le susurró algo a sus amigas para retirarse.
-Antes de que se vayan, quisiera mostrarles más de mí y a lo mejor así logren amarme -el chico levantó su dedo índice simulando una pistola con su mano, las tres chicas se giraron confundidas por lo que hacía, entonces en la punta del dedo un destello rojo apareció y salió disparado tres veces golpeando a cada una de ellas, los ojos de estas se iluminaron con una llama roja y enseguida las tres saltaron abrazando al chico de manera sorpresiva-, ey ey suave chicas hay Kipo para todas -dijo sonriente disfrutando del roce de los cuerpos de las jóvenes con él-, vayamos a casa, las demás nos esperan para cenar.
En la casa de Dyna ahora mismo se encontraba esta misma sentada de pies cruzados frente a Ryo que parecía confundido y algo nervioso, había mucha tensión en el aire y nadie hablaba.
-Haber si entendí, viste una noticia donde estaban considerando a la gente con poderes como amenazas, por eso quieres buscar a todo el que puedas de la escuela afectado por aquel incidente y convencerlo de que no use sus poderes de manera inapropiada o desprotegida -describió la chica rompiendo el silencio.
-Algo así... la verdad es que sería más fácil llamar, pero no me he mantenido en contacto con ninguno, no se que ha sido de nuestros compa?eros -le dijo encogiéndose de hombros.
-Bueno no soy la única que se ha quedado viviendo aquí, Rhita y Belly también, aunque al igual que tú me distancié de ellas y no se que han estado haciendo -le respondió alzando sus lentes-, podrías empezar por ellas, te llevaré a sus casas.
-Me sorprende que quieres ayudar, hasta hace un día decías que no querías relacionarte con gente tonta como yo -le preguntó alzando una ceja.
-Simplemente digamos que me di cuenta que no estoy estoy tan por encima, ni tú tan por debajo, vayamos a casa de Rhita, es la más cercana -le dijo y se puso de pie de manera elegante haciéndole una se?al para que la siga. El chico suspirando lo hizo.
Llegaron a donde había un gran estadio de béisbol en la parte trasera de la primaria, allí había un grupo de casas peque?as y finalmente una de ellas de madera era el destino de los chicos, al llegar vieron a un sujeto afroamericano de gran musculatura y tatuajes en el brazo derecho, estaba rapado y poseía una gran y frondosa barba de color negro, ambos se acercaron y el sujeto los reconoció.
-Vaya pensé que nunca te vería de nuevo por aquí, el peque?o Ryo, y vienes junto a Dyna, que sorpresa -les dijo el sujeto limpiándose el sudor de trabajar.
-Venimos a buscar a Rhita se?or Hayai. ?Se encuentra? -preguntó Dyna sin perder la compostura, pero notó que el hombre bajó la mirada algo decaído.
-No se que le pasa a Rhita, desde hace días me dijo que encontró un chico del cual se enamoró y se fue a vivir con él, cuando intenté detenerla me dio una paliza -Ryo reaccionó sorprendido ante esta parte-, y no sólo ella, Belly y casi todas las chicas del pueblo están detrás del mismo chico, fui a buscarlo para reclamarle, pero su casa está protegida y no logré dar con él.
-No me extra?a que las débiles de mente de este pueblo hayan quedado enganchadas con cualquier tonto bonito por ahí -dijo Dyna acomodando sus lentes-, pero es algo raro... Rhita y Belly no son de ese tipo de chicas, o al menos eso pensaba.
-Sea como sea, si quieren encontrarla se encuentra en la mansión que está a las afueras del pueblo -el se?or se?aló a una gran casa dorada que se alzaba por el horizonte-, pero ya les digo, no hay manera de hacerla volver, está completamente hipnotizada por quien quiera que sea ese tipo.
-Es bastante raro eso... -Ryo se giró una vez terminaron de hablar y se quedó pensando-. ?Por qué tantas chicas estarían enamoradas del mismo tipo y encima sin enojarse entre ellas?
-A pesar de que no tengo altas expectativas en las jóvenes de hoy en día creo que tienes razón, confío en ellas y se que aquí hay algo raro -dijo Dyna-, será mejor que vayamos a echar un vistazo.
Después de un rato caminando llegaron finalmente a la puerta de la gran mansión, al entrar vieron a varias chicas vestidas con uniformes de sirvientas por toda la casa, en la piscina de atrás y en el patio también habían varias chicas jugando o simplemente disfrutando del sol.
-Esto me da náuseas, no hay un sólo chico aquí, todas son mujeres -comentó Dyna haciendo una cara de asco.
-?Se les ofrecía algo? -apareció frente a ellos en la entrada de la sala una chica de cabello negro largo amarrado en dos trenzas que caían a su lado hasta la cintura, sus ojos eran verdes y ovalados, también vestía con traje de sirvienta y les sonreía amablemente.
-Este... -Ryo iba a hablar, pero se puso algo nervioso por la chica, Dyna a su lado se enojó y lo apartó de un empujón.
-Estamos aquí para hablar con... el due?o de todo esto -dijo de manera seria.
-Oh. ?Buscan a Kipo Kazan, son amigos de él? -mencionó la chica de manera adorable colocando sus manos debajo de su mentón, esto sólo provocó más náuseas en la chica al frente-, él esta arriba entrenando, pueden encontrarlo en la sala del fondo.
Dyna sin más le pasó por el lado arrastrando a Ryo de la chaqueta y recorrió todo el pasillo hasta el fondo, al llegar se encontró al nombrado Kipo, se encontraba en una zona de gimnasio sin camisa y sudando levantando unas pesas, a su lado las mismas chicas del comienzo que babeaban al verlo.
-Así que tú eres Kipo, quiero saber donde están mis amigas y que es todo esto que tienes montado aquí -lo encaró Dyna de manera altanera, Ryo se mantuvo detrás.
-?Eh? Aquí no pasa nada raro, estas hermosas chicas me acompa?an porque están enamoradas de mí -le sonrió amablemente secándose el sudor-, y sobre tus amigas, si están aquí no te preocupes, todos somos felices viviendo juntos, ninguna se queja. ?No es así chicas? -se?aló al grupo que lo miraba y estás asintieron muy alegres.
-?Enamoradas de ti? No eres la gran cosa, te ves bastante normalito -le dijo la chica alzando una ceja, pero enseguida sintió un instinto asesino a su espalda, las chicas que lo acompa?aban la miraban de manera amenazante, además otra de ellas que se encontraba también ejercitándose comenzó a acercarse a Dyna colocándose a su lado haciendo crugir su cuello-. Rhita...
La llamada Rhita era de piel morena, su cuerpo era Atlético y bastante definido, en especial sus piernas que tenían mucho músculo y una cicatriz en la pierna derecha, su cabello era marrón con algunos mechones en blanco siendo en forma de afro, sus ojos eran circulares y marrones, vestía con un short corto negro y un top gris que tenía forma de vendas.
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-No deberías hablar mal de Kipo, aquí muchos de nosotras lo quieren mucho -le respondió la morena con una mirada penetrante que asustó un poco a la chica haciéndola tragar saliva.
-Parece que nuestros visitantes andan un poco violentos -cerrando la puerta desde adentro a espalda de los chicos se encontraba alguien más, era una chica peque?a y delgada de finas extremidades con buenas proporciones, pero con un largo cabello marrón que se extendía hasta sus pies siendo enrrollado y ligeramente despeinado, sus ojos eran ovalados y grandes de color marrón, vestía con un largo vestido blanco adornado con flores de diferentes colores.
-Belly también. ?Qué les pasa a ambas? -preguntaba Dyna devolviendo su vista al chico.
-Relájense chicas, es sólo que aun... no ha tenido la oportunidad de conocerme bien -alzó su dedo nuevamente hacia la chica y de este salió disparado un destello rojo golpeándola, Ryo vio esto y se alarmó acercándose.
-Tranquilo, todo está bien, ahora lo entiendo -Dyna detuvo al peliazul y se giró acercándose a Kipo-, él en verdad es un gran hombre, creo que también me quedaré aquí -Ryo quedó muy sorprendido ante este cambio repentino, vio los ojos de la chica y de todas alrededor notando una llama roja en los ojos de todas, parecían apegadas y sumamente enamoradas de Kipo.
-Un deseo.... tu edad concuerda con la mía, eres un a?o menor, lo que quiere decir que estuvimos en el rayo rojo, tienes un poder y lo estás usando para controlar a estas chicas -decía Ryo acercándose de manera amenazante al chico soltando chispas de sus dedos-, esto no está bien, tienes que parar ahora y liberarlas.
-Te equivocas, ellas están aquí porque me aman -le respondió Kipo arrugando sus cejas.
-Un amor falso efectuado con de tu poder -le respondió Ryo.
-No espero que lo entiendas... no eres mi tipo, pero si tú también tienes poderes quisiera ahorrarme la pelea -decía el azabache apuntando con su dedo a Ryo, este alzó una ceja confundido y entonces se efectuó el disparo de destello golpeando al de cabello azul, enseguida se sujetó la cabeza sintiéndose mareado y las llamas aparecieron en sus ojos.
-?Qué está... pasando? -decía mientras miraba al frente, la imagen que tenía de Kipo cambió convirtiéndose en una chica de buen cuerpo, pero manteniendo sus otros atributos como el cabello azabache-, Así que así funciona tu poder... incluso afecta a chicos, te convierten en lo que los enamoraría, lo sabía no es más que un amor falso, a mí no... ?Me enga?arás con eso! -Ryo colocó sus manos alrededor de su cabeza y de estas salió una fuerte corriente eléctrica electrificándolo completamente sorprendiendo mucho a Kipo y a las chicas presentes, el chico al terminar quedó con los ojos en blanco y el rostro algo quemado soltando humo de la boca-, un buen corrientazo para despertar...
Rápidamente reaccionó y se movió a gran velocidad acortando la distancia con el azabache en cuestión de segundos y con su pu?o rodeado de electricidad le lanzó un pu?etazo a Kipo que este rápidamente bloqueó con su antebrazo retrocediendo un poco, la marca del golpe quedó como quemadura doliéndole bastante, enseguida Ryo volvió a lanzarse a golpearlo, pero fue detenido, al ver de que se trataba vio una enorme mano gigantesca que lo envolvía, esto lo sorprendió mucho, la enorme mano lo alzó en peso y lo lanzó chocando contra la pared, allí vio a cierta morena corriendo a toda velocidad por la pared y dándole una potente patada en el rostro al chico mandándolo a volar varios metros cruzando la puerta hacia la sala del impacto.
-Ya decía yo que se me hacía raro, Rhita tenía una pierna lesionada con problemas y Belly era... bueno más rellenita, pero ahora las dos están muy cambiadas -decía el chico poniéndose de pie limpiándose la sangre de la boca-, eso sólo puede significar... que también se cumplieron sus deseos -dijo al ver a Belly entrar a la sala con su mano agrandada y a Rhita que hacía crugir los huesos de su pierna estirándose.
-No dejaremos que hagas da?o a nuestro Kipo, si tanto quieres lastimarlo te expulsaremos de aquí -le dijo Dyna colocándose en medio de ambos, el chico apretó sus dientes del enojo.
-?Voy a llegar a él como sea! -Ryo comenzó a desprender electricidad de su cuerpo y se movió a toda velocidad corriendo, pasando entre las chicas, luego cerró sus pu?os creando dos campos electromagnéticos en estos que atrajeron las pesas y los tubos de hierro del gimnasio y comenzó a lanzarlos contra Kipo, este se sorprendió y comenzó a saltar por todo el lugar esquivándolas con gran agilidad, luego apuntó al de cabello azul y disparó su destello rojo, pero este lo esquivó echándose a un lado, se movió a toda velocidad logrando llegar al azabache, pero nuevamente fue retenido por la enorme mano de Belly que lo jaló estampándolo contra la pared, por si fuera poco Rhita luego se acercó y le lanzó miles de patadas a toda velocidad destrozándole el rostro y haciéndolo sangrar mucho.
-?Detente ya, en serio no quiero causar problemas, sólo vivir en paz con mis chicas! -le dijo Kipo disparando una ráfaga de destellos rojos. En ese momento un recuerdo vino a su mente, se encontraba en aquella noche de tormenta en la escuela primaria, estaba en una esquina sentado, su versión más peque?a tenía el cabello en forma de cerquillo tapando su rostro, miraba a su alrededor a varias chicas de su edad y hasta mayores, pero no podía acercarse a ninguna, el miedo y los nervios se apoderaban de él, en ese momento fue que cayó el gran rayo y se escuchó su deseo en un susurro:
Deseo poder enamorar a alguna chica algún día.
-?No son tus chicas, así no funciona el amor! -le respondió volviendo al presente electrificando todo su cuerpo aumentando su velocidad, moviéndose rápido esquivando los disparos y acercándose, en su camino apareció Rhita lanzándole una patada lateral, pero el de cabellos azules la detuvo con su mano electrificando a la chica, pero no parecía afectarle, aún así la uso de impulso para alzarse y pasar por encima de ella, en la otra zona estaba Belly con ambas manos agrandadas dando un poderoso aplauso para aplastar al chico, pero este se deslizó por debajo de la chica levantando su vestido, esta se lo volvió a bajar avergonzada, luego llegó a donde estaba el azabache lanzándole otro pu?o electrificado, pero el chico lo esquivó, seguido de esto le lanzó una patada, pero Kipo le agarró el pie y luego contraatacó con un pu?etazo al rostro de Ryo haciéndolo retroceder, aún así volvió a acortar la distancia lanzándole un pu?etazo electrificado al costado del abdomen del azabache rasgando su ropa y quemando ligeramente la zona del golpe haciendo que diera unos pasos hacia atrás-. Termina con esto, liberalas a todas.
-?No decidas por nosotras! -Belly apareció por detrás de Ryo dando un gran manotazo con su mano gigantesca aplastándolos contra el suelo rompiendo este-. Maldito pervertido.
Alzó su mano notando al chico herido que se intentaba levantar, pero Rhita apareció desde el costado dándole una patada a la cara que lo mando a volar contra la pared. Enseguida se levantó encontrándose con la vista algo nublada y notó que todas las chicas de la mansión se encontraban alrededor de Kipo protegiéndolo y viéndolo a él con miradas asesinas, podía ver la llama roja en cada uno de los ojos de todas ellas.
-Tu no entenderías lo que siento, esta es la única clase de amor que conozco, no te metas -le dijo Kipo al chico con una mirada seria.
Ryo estalló en rabia lanzándose a atacarlo, pero no podía pasar entre las chicas, en eso Rhita apareció corriendo por la pared y lo interceptó dándole una fuerte patada al abdomen alzándolo por los aires haciendo que se doblará de dolor, luego Belly le dio una fuerte palmada hacia el frente con su mano agrandada atravesando la pared entera y lanzándolo hacia el jardín afuera de la casa, el chico se revolcó por el suelo chocando con la cerca y atravezandola cayendo en unos arbustos del otro lado de la mansión con los ojos en blanco.
Al anochecer se encontraba Ryo sentado a las afueras de la gran mansión herido con cara de muy pocos amigos.
-Le lancé dos golpes electrificados y los resistió, el chico está muy bien entrenado -pensaba analizando la pelea anterior-, pero el verdadero problemas son las chicas, no quise lastimarlas, pero son muy fuertes y son demasiadas, Dyna me serviría bien ahora para que realizara un plan, pero supongo que tendré que arreglármelas sólo -se quedó pensando un momento y recordó como despertó del poder de Kipo-, creo que tengo una idea.
Kipo se encontraba ahora mismo en su mesa comiendo junto con todas las chicas muy alegres todos, su brazo estaba ligeramente vendado en la zona de la quemadura provocada por Ryo, las chicas se peleaban por darle de comer, en eso entra cierto peliazul tumbando la puerta de una patada.
-Lamento interrumpir, pero se acabó la cena -cerró su pu?o creando un campo magnético y alzó la mesa completa volcándola en dirección al azabache.
-?Es qué no te cansas de molestar? -le dijo Kipo alzando una ceja con venas de enojo.
Belly hizo crecer su mano a un tama?o descomunal y sacó la mesa de la vista de un sólo golpe de esta, enseguida Rhita se lanzó a golpear a Ryo, este comenzó a moverse a gran velocidad por toda la sala esquivando las patadas de la chica.
-Así que electrifica sus propias células para volverse más rápido, parece que el magnetismo no es el único truco que aprendió -decía Dyna acomodando sus lentes en una esquina de la sala.
La pelea de Ryo y Rhita los llevó hasta la sala principal, la chica se acercó lanzando poderosas patadas, Ryo uso sus poderes magnéticos para engancharse del candelabro, luego notó algo en el techo de la casa y sonrió.
-?Menudo marica y cobarde estás hecho escondiéndote detrás de todas estas chicas, no entiendo que te vieron si eres feísimo! -gritó con fuerza dejándose caer al centro de la sala sacando su lengua con una sonrisa, todas las chicas incluyendo al trío con poderes al escuchar esto estallaron en rabia y se lanzaron sin pensar hacia el chico. Belly lo atrapó con su gran mano y las demás se lanzaron agarrándolo y golpeándolo sin parar formando una gran bola humana alrededor de este, Kipo se quedó mirando atentamente y vio como el chico sacaba entre toda la multitud su mano apuntando con su dedo al techo en forma de pistola, no entendía esto hasta que miró al techo y vio los dispensadores de agua que había allí. Enseguida Ryo disparó un rayo azul que golpeó el dispensador y comenzó a soltar agua mojando a todos allí, incluso al mismo Kipo.
-?No me digas qué...? -decía el azabache sorprendido notando como el brazo del peliazul se electrificaba, enseguida Ryo se envolvió completamente de electricidad soltando un potente chispazo que electrificó a absolutamente todos en aquella sala destrozando incluso las ventanas del lugar. Cuando todo el humo de disipó las chicas cayeron quemadas al suelo y bastante heridas, al igual que Kipo que aún se mantenía en pie, pero su cabello había caído sobre su frente encontrándose mojado.
En ese momento vio a Ryo acercándose a él dando un paso en el piso mojado soltando chispas eléctricas y un recuerdo vino a su mente, uno donde se encontraba un peque?o Kipo con el cabello tapando sus ojos mirando a una chica a lo lejos, jugueteaba con sus dedos apenado sin atreverse a acercarse, Ryo que pasaba por allí lo vio y sonrió, se acercó por su espalda y le dio una palmada en esta impulsándolo al frente.
-Deja de ser tan tímido, si no das un paso al frente nunca sabrás que pasará, algún día llegará la chica que te ame de verdad y sólo podrás descubrirla si das ese paso -le dijo con una gran sonrisa, Kipo se armó de valor y dio ese paso que rápidamente se sincronizó con el de Ryo en el presente que se acercó al chico lanzándole un potente pu?etazo al rostro sin electricidad haciendo que el azabache retrocediera resbalando con el piso mojado y cayendo de espaldas al suelo.
Enseguida Dyna, Rhita y Belly despertaron junto con las demás, ya no se encontraban enamoradas de Kipo, el rayo las había despertado, así que comenzaron a marcharse de la casa, Ryo se quedó un rato mirando al chico en el suelo, luego suspiró y simplemente le dio la espalda saliendo también de la casa.
-Lo había olvidado... Ryo... el parece que tampoco se acuerda de mí -hablaba Kipo en el suelo suspirando mirando al techo-, supongo que dejaré de enamorar mujeres por ahora... de todas formas ahora todas me odiarán en este pueblo.
-No todas -la chica de las trenzas de la entrada vestida de sirvienta se sentó al lado del joven arrodillada, se encontraba mojada y herida también, el chico se sorprendió mucho al verla.
-?Cómo? Mi poder se deshizo con el ataque -preguntó el chico confundido.
-Yo nunca estuve bajo el efecto de tu poder, estoy aquí porque me gustas en verdad, sabía que lo de las otras chicas era falso, por eso nunca me puse celosa, aunque admito que si me molestaba -decía riendo nerviosa-, por eso me hizo un poco feliz que todas se fueran.
-Ja... ?Qué te parece eso...? la chica indicada más cerca de lo que pensé... gracias Ryo... -dijo mostrando una gran sonrisa dentuda.

