home

search

Exceso de trabajo

  La gravedad de la situación borró todo el cansancio que aún quedaba en mi cuerpo.

  Sin perder tiempo tomé asiento en el sillón junto a la cama. Necesitaba estabilizarme antes de que los efectos de la aceleración neuronal se acumularan.

  Cerré los ojos y activé su contrahabilidad: meditación profunda.

  A diferencia de las otras habilidades, esta no buscaba potenciar nada. Su objetivo era simple y peligroso a la vez: reducir la actividad cerebral al mínimo para permitir la regeneración celular.

  La energía astral comenzó a fluir lentamente.

  Era distinta.

  Cálida, envolvente… como si cientos de manos invisibles me sostuvieran.

  Mi conciencia se deslizó hacia un limbo silencioso. La mente estaba extra?amente clara.

  —Si combino esto con autohipnosis… podría aumentar la efectividad.

  Probé con cuidado.

  Activé autohipnosis enfocada únicamente en concentración, sin forzar límites físicos. Para mi sorpresa, el sistema integral seguía activo.

  —Puedo monitorear todo.

  Abrí el monitoreo específico.

  Elion Vexar

  Estado: Saludable

  Integridad neuronal: 97% (+1%)

  Ondas neuronales: anormales, reducción de capacidad neuronal 2%

  Energía astral: 2 / 11

  —Está funcionando… y está regenerando.

  Sentí la energía astral circular: corazón, sangre, extremidades… y regresar. Un ciclo cerrado, estable.

  —No solo me estabiliza… está aumentando mi reserva astral.

  Entonces lo entendí.

  —Estas habilidades… pueden resonar.

  La confirmación llegó de inmediato.

  Unauthorized duplication: this tale has been taken without consent. Report sightings.

  

  

  Abrí los ojos de golpe y desactivé autohipnosis.

  El flujo se detuvo.

  —Estuvo demasiado cerca.

  Respiré hondo.

  —Si hubiese continuado… la resonancia habría fijado su dirección.

  Y eso significaba perder la posibilidad de desarrollar reorganización química como eje principal.

  —La primera resonancia define el camino de evolución… —reflexioné mientras mantenía solo la meditación profunda.

  No supe cuánto tiempo pasó. Cuando me levanté, mi cuerpo se sentía… completo.

  Revisé el sistema integral una vez más.

  —No hay anomalías.

  La meditación profunda se había detenido por sí sola.

  —Se apaga cuando ya no queda nada que reparar… y no deja efectos secundarios.

  Había una limitación clara: no podía moverme mientras estaba activa.

  —Sirve solo para descansar… pero es perfecta.

  Sonreí levemente.

  —Entonces ese será el plan.

  Antes de dormir, usar aceleración neuronal hasta el límite seguro.

  Cuando los valores entren en zona crítica, detenerla y activar meditación profunda.

  Dos días después, logré usar aceleración neuronal de forma estable.

  Los cálculos mentales eran más rápidos. Las predicciones, más precisas. Las conexiones… inmediatas.

  —No es suficiente.

  Necesitaba confirmar algo.

  Salí rumbo a la oficina del profesor Huxtle.

  Toqué la puerta. Estaba sentado, como si me hubiese estado esperando.

  —Profesor, ?puede responderme algo?

  —Claro, Elion. Para eso estoy —respondió, tomando un sorbo de café.

  —?Es posible decidir la dirección y el efecto de una resonancia?

  Huxtle me observó con atención.

  —Es posible —respondió finalmente—, pero toma tiempo. Lo más común es descubrir resonancias accidentales.

  Hizo una pausa.

  —Los umbrales singulares, en cambio, sí pueden dise?arse.

  Se inclinó hacia adelante.

  —Existe una habilidad menor que casi nadie usa. Cuesta solo cuarenta eclips. Se llama direccionamiento consciente.

  —Permite aumentar, reducir o redirigir la tasa de asimilación de una habilidad —continuó—. Al principio era popular, pero las resonancias resultantes eran débiles.

  —Por eso la mayoría prefiere unirse a una familia… como Ultear.

  El nombre tensó mis cejas sin que pudiera evitarlo.

  Huxtle sonrió.

  —Lo sé, Elion. Sé lo que buscas.

  Se levantó lentamente y sacó una peque?a caja de marfil. Dentro había un disco de datos.

  —Esta es la habilidad direccionamiento consciente.

  Luego colocó sobre el escritorio un libro sencillo, de cubierta amarilla, sin título. Frío al tacto.

  —Y esta… es una habilidad Sahrian.

  —Se llama cadencia interna. Funciona como un metrónomo interno. Regula ritmo, repetición y constancia física.

  —No tiene contrahabilidad —a?adió—. Cuanto más la uses, más fuerte se vuelve. Su asimilación mejora la concentración.

  —Empieza contando del uno al mil. Repite. Una y otra vez.

  —Puedes mantenerla activa todo el tiempo… hasta que se quede grabada en tus huesos.

  Su voz tenía un matiz casi fanático.

  Yo solo pude suspirar.

  —Gracias, profesor. Seguiré sus consejos.

  Sabía que eso significaba una sola cosa.

  Más trabajo.

  Mucho más.

Recommended Popular Novels