—Necesito pasar desapercibido por esa loca… —pienso mientras una sonrisa incómoda se me escapaba.
Esto ya no era solo una evaluación.
—Esto se pondrá cada vez más interesante.
Llegué a la zona de espera.
Más de quinientos estudiantes ocupaban el espacio, distribuidos en peque?os grupos tensos, silenciosos o directamente colapsados.
Noté varias miradas desde el grupo de Ultear.
Armaduras plateadas, pulidas, idénticas.
—Ni siquiera lo disimulan —pensé—. El favoritismo es descarado.
Por precaución activé Mente serena.
La cadencia interna estaba siempre activa; su consumo era casi nulo, menos de 0,01 unidades astrales por hora. Perfecto para este tipo de entorno.
—Debo calentar.
Me dirigí a una esquina poco concurrida y me senté en el suelo.
El frío atravesó la tela de la armadura ligera y me recordó cada sesión de entrenamiento, cada error, cada límite forzado.
Activé reorganización química y propiocepción.
Microcontracciones musculares.
Ajustes mínimos, invisibles.
El calor se acumuló lentamente sin delatarme.
—Cada vez lo siento más natural… —pensé—. Da miedo.
Veinte minutos después lo noté.
Un par de ojos amarillos.
—No soy tan atractivo como para llamar tanto la atención —me dije—. Entonces ya me vio.
Sostuve el contacto visual.
La chica se acercó y se sentó a mi lado sin decir palabra.
Pasaron cinco minutos.
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—?Eres Vexar? —preguntó finalmente.
—En carne y hueso.
—Hemos notado movimientos extra?os —continuó, sin emoción—. No creas que no sabemos lo que intentas hacer.
—Una advertencia sin nombre propio no impresiona —respondí con calma.
La chica gira ligeramente el rostro.
—Soy Noltheim. Eso basta. No puedes cambiar de dónde vienes… ni hacia dónde vas.
—Ustedes son unos dementes —respondí sin apartar la mirada—. Atacan a quienes no les han hecho nada solo para proteger intereses familiares.
—?Eso es una insurrección? —preguntó, clavando los ojos en mí.
—Tú decides —respondí—. Por muy Noltheim que seas, sigues dependiendo de personas.
Silencio.
—Como gustes…
Se levantó y desapareció entre la multitud.
Tragué saliva.
—Este país es un caos…
El ambiente se volvió denso.
Algunos estudiantes respiraban con dificultad.
Otros temblaban.
Dos comenzaron a forcejear, incapaces de manejar la presión.
—Esto ya es parte de la prueba… —comprendí—. Aldoria filtra antes de empezar.
Una hora después, la voz de Alpha resonó en todo el coliseo.
—Atención estudiantes de Aldoria. En breve comenzará la evaluación física integral. Esta competencia abre la posibilidad de ingresar al ranking Aurus y obtener una habilidad.
—Por fin —pensé, poniéndome de pie—. Todo este esfuerzo tiene sentido.
El ranking Aurus fue creado por las nueve familias.
Del puesto 100 al 70:
habilidad básica de bajo rango. Estudiantes promedio con suerte.
Del 69 al 50:
habilidad de rango medio. La fuerza estándar del ranking.
Del 49 al 21:
habilidad de alto rango. Posible adopción por una familia.
Del 20 al 11:
prodigios. Dos habilidades de alto rango o hasta tres con posibilidad de resonancia. Graduación asegurada.
Del 10 al 1:
elixir de condensación astral.
Y el primer lugar…
derecho a una resonancia dise?ada.
—Si lucho con todo, entro en el top 20 —calculé—. Pero no es el momento.
Quería el rango 70.
—Debo alargar esta farsa.
Revisé el sistema integral por última vez.
Sistema integral — Monitoreo específico
Usuario: Elion Vexar
Estado: Saludable
Energía física: 99%
Energía mental: 99%
Integridad general: óptima
Energía astral: 30 / 30
Umbral singular:
? Mente serena (activo)
Saturación: 0,5%
—Interesante… —murmuré—. Cuanto más uso el umbral, menos saturación genera.
Eso lo cambia todo.
—Estudiantes —anuncia Alpha—. La evaluación ha comenzado con la prueba psicológica. Aquellos que no mostraron estrés extremo o conductas destructivas pueden continuar a las pruebas físicas.
—Lo sabía —pensé, recordando a los caidos—. Aldoria no quiere inestables.
Los pasos resonaron al unísono cuando avanzamos hacia el centro del coliseo.
Entonces ocurrió.
Sin aviso.
Sin preparación.
Un resplandor blanco cubrió todo.
Y por primera vez desde que entré a Aldoria…
sentí que el sistema integral no estaba solo observando.

