Después de un largo día cargado de innovación, conversaciones y nuevas ideas, las habitaciones privadas comenzaron poco a poco a habitarse. El bullicio del día se apagaba y daba paso al silencio nocturno, uno solo interrumpido por murmullos íntimos, pasos suaves y el crujir de la madera antigua del lugar. La noche caía sobre Cautares, envolviendo el recinto en una calma cálida y expectante.
Habitación de los reyes
Isadora ya se encontraba recostada en la cama. Tarareaba suavemente una melodía mientras se aplicaba con cuidado su nuevo ungüento en los brazos y el rostro. La textura era suave, fresca, y dejaba tras de sí un aroma delicado que se esparcía por la habitación. Aquello no pasó desapercibido para Rowan.
El rey se acomodó a su lado, observándola con curiosidad antes de hablar.
—Te veo bastante animada… —comentó con una leve sonrisa—. Parece que valió la pena venir a la frontera.
Isadora asintió con entusiasmo, sin dejar de frotar el ungüento sobre su piel.
—?Ay, sí! Este lugar es increíble. Aquí puedo estar en confianza, tranquila… hablando sin sentirme observada.
Rowan soltó una peque?a risa, acomodándose mejor entre las sábanas.
—Nunca te acostumbraste del todo a la vida de reina, ?eh? —dijo con tono suave.
Isadora suspiró, apoyando la espalda contra el respaldo de la cama.
—No es que no me guste… —respondió—. Lo malo es tener que soportar personas horribles, llenas de máscaras y sonrisas falsas. En el castillo, mi única amiga real es Elara… pero aquí, con las heroínas y los demás, me siento cómoda y a gusto. Su humildad y sinceridad me permiten bajar la guardia.
—Lo creo —admitió Rowan, más serio—. Aún hay mucho por reformar en el reino. Los conflictos con los nobles no paran… Si llegan a tener algún problema con alguno de ellos, dímelo de inmediato.
Isadora lo miró con gratitud.
—Gracias, cari?o… De verdad, aún no entiendo por qué me elegiste a mí.
Rowan no respondió con palabras. Se inclinó hacia ella, la rodeó con los brazos y la abrazó con ternura antes de besarle la frente. El gesto provocó un fuerte sonrojo en Isadora.
—Te elegí porque sí —dijo con total convicción.
Isadora rió suavemente, aún ruborizada, antes de recordar algo importante.
—?Ah! Por cierto… —a?adió, animándose de nuevo—. Mientras tú estabas en la ciudad con Laret y Garbard por trabajo, yo hablaba con las chicas… ?Kael me hizo un regalo increíble!
Rowan arqueó una ceja, sorprendido.
—?El peque?o Kael? ?En serio?
—?Siii! —respondió ella—. Me hizo este ungüento para humectar e hidratar la piel reseca. Y tiene un aroma exquisito. Todas quedaron impactadas cuando lo trajo.
—?De verdad lo hizo él?
—Sí, sí. Fue increíble. Usó materiales sumamente extra?os y empleó magia para extraer algo de las plantas… algo que él llamaba “aceite esencial”.
Rowan negó lentamente con la cabeza, impresionado.
—Ese ni?o es asombroso. Althea le ha tomado mucho cari?o, al igual que Lysandra y Ronan… Me duele que tengan que pasar tan poco tiempo juntos. Me encantaría que crecieran lado a lado.
Isadora asintió, pero su expresión se volvió más seria.
—Respecto a irte… ?ya tomaste una decisión?
Rowan guardó silencio un instante antes de responder.
—Sí. Ma?ana partiré. Hay muchos asuntos pendientes en Taratios. Quería aprovechar este descanso para que tú te quedaras aquí, con el pretexto de que… —tosió levemente— te curarías del problema de la resequedad de tu piel. Sí, eso.
Isadora lo observó con atención.
—Es una decisión poco planeada… ?qué fue lo que pasó?
Rowan se incorporó un poco, apoyando un codo sobre la cama.
—Como dijiste, aquí estás más cómoda y tranquila. Te traje conmigo a Cautares porque había conflictos entre nobles, y sé que el mejor lugar para que tú y Althea estén seguras es aquí. Le tengo más miedo a los nobles que a las bestias del Bosque Indomable. Solo será un a?o y medio más… Vendré cada cierto tiempo. Es solo mientras se arregla el problema. Ya lo hablé con lord Garbard y no puso objeciones.
Isadora respiró hondo.
—Sin duda, Althea y yo nos adaptaremos ese tiempo… pero yo… —se detuvo, apretando los labios—. ?Ay! Ya da igual, lo diré.
Lo miró fijamente, con los ojos brillantes.
—Mi vida le pertenece a Althea… y después de ella, te pertenece a ti. No me importa nada más que ustedes dos. Si te pasara algo, yo… no sé si podría seguir.
Su voz se quebró ligeramente. Isadora hablaba entrecortada, dejando salir el peso de la separación y de una vida que la obligaba a alejarse de su rey.
Rowan no la dejó continuar. Se inclinó hacia ella y la besó cálidamente en los labios, envolviéndola en un abrazo firme.
—Esto queda entre nosotros dos —dijo en voz baja—, pero para mí tú eres igual de importante. Mi hija y tú son mi prioridad, y eso no lo cambiará nadie.
Isadora lo miró con pasión, consciente de que el tiempo separados sería largo.
—Entonces hagamos que esta noche sea tan larga… que no tengamos que extra?arnos hasta volver a vernos.
Y así, dentro de esa habitación, ya no había reyes. Solo dos amantes, uniendo sus corazones para mantenerse fuertes frente a la adversidad.
Habitación de la heroína danzante y la sombra
A la misma hora, Liora ya se encontraba recostada en su cama. Al igual que la reina, aplicaba un poco del ungüento en sus brazos y piernas, disfrutando de la sensación fresca que dejaba sobre su piel. Su respiración era lenta, relajada, y el cansancio del día comenzaba a disiparse.
No se dio cuenta en qué momento la ventana de la habitación ya estaba cerrada.
Tampoco notó la presencia de alguien hasta que escuchó el leve sonido de unas botas siendo retiradas con cuidado, como si el intruso quisiera pasar desapercibido tras un largo día de trabajo.
—?Ay, Lucían! —exclamó Liora, sobresaltándose—. Al menos di algo cuando llegas… siempre me asustas.
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Lucían levantó la vista, sorprendido por su reacción.
—Perdón —respondió con voz baja—. Tuve que patrullar todas las calles y callejones de Cautares mientras el rey visitaba la ciudad.
Liora lo observó con atención, notando el cansancio en su postura.
—Al parecer fue bastante difícil…
—Lo fue —admitió—. Y dime… en estos días, ?cómo ha estado Ronan?
Liora sonrió de inmediato.
—Muy feliz. Ese invento que hizo Kael lo ha entretenido bastante.
Lucían frunció ligeramente el ce?o.
—?Esa bola a la que le llaman pelota?
—?Siii, esa misma! —respondió animada—. Ronan corre todo el día por el jardín pateándola. Después juega con las ni?as y, por sobre todo, intenta impresionar a Kael.
—?A Kael? —repitió Lucían, sorprendido.
—Supongo que al verlo tan centrado y disciplinado quiere imitarlo —explicó—. Trata de copiar sus actitudes diarias. Lo sigue durante su entrenamiento, intenta hacer los mismos ejercicios y, cuando no puede, le pregunta cómo hacerlo. Cualquier duda que tiene… se la pregunta a él.
Lucían bajó la mirada, pensativo.
—Eso es extra?o… siempre ha sido muy retraído.
—Pues Kael le inspira ganas de mejorar, de ser alguien mejor —dijo Liora con suavidad—. Esta tarde Ronan me dijo algo…
Adoptando una voz más infantil, recordó sus palabras.
—Mamá, con el entrenamiento que hago con Kael, ?seré tan fuerte como papá?
Lucían levantó la cabeza, visiblemente conmovido.
—Eso… eso me alegra mucho.
Se recostó a su lado, y por primera vez en la noche su rostro se relajó. Una leve sonrisa apareció sin que él se diera cuenta.
—?Aaaaaa, la vi! —gritó Liora de pronto.
Lucían parpadeó, desconcertado.
—?Qué? ?De qué hablas? Te estás imaginando cosas…
—No, no, no, no —insistió—. Sí la vi… sonreíste, jeje.
Liora se acercó con cari?o, besándolo largamente en la mejilla antes de quedarse acurrucada a su lado.
Lucían suspiró, dejando escapar una parte de sí que rara vez mostraba.
—Discúlpame por no ser tan expresivo… —murmuró—. No fue hasta que me uní al grupo de héroes que pude volver a sentirme humano… y no un maldito asesino.
Liora apoyó la cabeza sobre su pecho.
—Eso quedó en el pasado. Ahora eres un hombre de familia, alguien que vela por el bienestar del reino.
Lucían asintió lentamente.
—Ma?ana tendré que volver a Taratios con el rey —dijo—. Necesita mi protección desde las sombras. Quería preguntarte algo… ?te gustaría quedarte aquí? La reina se irá junto con Freya en poco más de un a?o. Creo que este lugar les sentará bien, a ti y a Ronan.
Liora alzó la vista, mirándolo con picardía.
—Si me prometes que entrarás por esa ventana en varias ocasiones mientras descansamos aquí… aceptaré tu propuesta.
Lucían dejó escapar una peque?a sonrisa.
—Por supuesto. Mientras viva, siempre estaré vigilándolos desde las sombras.
—?Ay, ya empezaste con tus frases de asesino feo! —se burló ella.
—Perdón… —respondió él, fingiendo culpa.
Liora no le dio tiempo a reaccionar. Con rapidez y cari?o, se montó sobre él y lo besó con intensidad.
—Entonces esta noche —susurró—, despidámosla como se debe.
Y así, la bailarina barda errante se unió en una misma canción con el asesino que la protegía desde las sombras.
Habitación de los lord Sungley
En su cama se encontraba Caria, aplicándose con delicadeza su nuevo ungüento para la piel. Sus manos recorrían brazos y cuello con lentitud, disfrutando de la sensación fresca que dejaba la crema. Su piel quedaba suave y tersa, y una gran sonrisa se mantenía dibujada en su rostro. La felicidad que sentía era tan evidente que parecía desbordarse.
Laret terminó de ponerse su pijama y, al verla, no pudo evitar observarla con curiosidad.
—Al parecer tuviste un buen día… —comentó.
—?SIIII! —respondió Caria con entusiasmo—. Mira este ungüento, huele bastante bien y deja la piel muy suave.
Laret se acercó, la observó con más atención y aspiró el aroma con interés.
—?Este ungüento te lo compró Redda en la ciudad? —preguntó—. Quizás podríamos comprar más para regalárselo a las sirvientas.
Caria negó con la cabeza, divertida.
—No es necesario, ya todas las sirvientas tienen un frasco de esta crema.
—?De verdad? —Laret se sorprendió—. Entonces debemos contactar al productor para ver si hacemos algún convenio.
—Ya lo contacté —respondió ella con total naturalidad—. Entregará un nuevo cargamento apenas se nos acabe… y debo admitir algo: apenas me entregó este frasco, le di un beso con toda mi pasión.
..
….
…
Laret se quedó completamente inmóvil.
—Espera… ?qué? ??????QUé!?!?!?!?
Caria lo miró con total tranquilidad.
—Pues sí. El productor del ungüento se enojó un poco por el beso, pero se tendrá que aguantar.
—?Espera! ??Cómo?! ??Qué?! —Laret abrió los ojos desmesuradamente—. ?Caria, podrías explicarme bien esto, por favor!
Caria no aguantó más y estalló en carcajadas.
—Ajajajajajaja —rió—. Este ungüento lo hizo Kael, celosito. <3 <3 (>*3*)>
En ese momento, Caria se inclinó hacia él y le dio un beso apasionado en los labios.
Laret, completamente sonrojado, tardó un momento en volver en sí.
—?Ayyy! —exclamó—. ?Hubieras empezado por ahí! Pero no hagas bromas así… casi me mueles a palos.
Con una mirada pícara, Caria respondió:
—Pues sí (>*3*)>… smoch.
—Entonces me estás diciendo que Kael hizo este ungüento especial para la piel… —dijo Laret, aún procesándolo.
—Sí, sí —asintió ella—. La reina tenía problemas de resequedad y Kael atendió el problema de inmediato. Con la ayuda de Jacki creó este ungüento buenísimo… y bueno, también usó su magia.
Laret alzó una ceja.
—?Su magia…?
—Pero con supervisión —aclaró rápidamente—. Esta vez Freya lo vigiló en todo momento para que no se repitiera el incidente.
Laret suspiró con una mezcla de orgullo e inquietud.
—Kael aprende demasiado rápido… tan rápido que siento que no podré ense?arle nada.
—Pues parece que yo tampoco —admitió Caria—. Pero, al final, es al revés. él nos ense?a muchas cosas… siempre animado, con ganas de conocer y comprender más. Aún me pregunto de quién habrá sacado esas ganas de estudiar y aprender tan fácilmente.
Ambos se quedaron en silencio por un instante, mirándose, porque sabían que no había heredado eso de ninguno de los dos.
—Lo importante —continuó Caria— es que crezca sano y feliz. Esa es nuestra prioridad. Además, es muy maduro y paciente. Ha cuidado y guiado con mucha responsabilidad a Ronan, Lysandra y Althea. Esos tres ni?os lo quieren muchísimo.
—Bueno… —respondió Laret—, al menos eso me da esperanza de que mi peque?o podría ser un buen hermano mayor.
Lo dijo con un tono humorístico y sarcástico. Caria lo miró entonces con una expresión seductora y penetrante.
—Oh… ?acaso quieres hacerle un hermanito o hermanita a Kael?
—?No! Yo solo… —Laret retrocedió un poco—. Oye, no te pases, no me provoques… que me encontrarás.
Caria sonrió de lado.
—Así que muy rudo el ni?o de pelos blancos… —susurró—. Ven acá, que te voy a dar una lección. Smoooosh (>*3*)>.
Y así, los lords de la casa Sungley se unieron en una ráfaga de amor y pasión, entregados por completo a su profundo cari?o.
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..
…
Kael permanecía acostado, con los ojos bien abiertos, mirando el techo en la penumbra.
Pensamiento de Kael:
?Es en serio…? ??????Tengo que dormir con estos escuincles y encima enterarme de que hay delicioso en tres habitaciones al mismo tiempo?!?!?!
// -- pues son parejas, boludo, tiene que haber delicioso… además acabo de decirte los planes que habrá para ma?ana… es obvio que tienen que liberar tensiones o acaso tú no te detonarías a tu pareja si supieras que no la verás en meses?!?!? -- //
Pensamiento de Kael:
?Pero es injusto! ?Y yo aún atrapado en el cuerpo de un escuincle…! Ooooh, pero espérate a que tenga edad… porque me iré de farra semanas completas para gozar de la juventud que no aproveché en mi otra vida. ?He dicho!
// -- Jajaja, ni para las cari?osas tenías tiempo en tu otra vida, jaja xD -- //
Pensamiento de Kael:
Cerrá el orto, pibita… esto no se quedará así. No se irán sin pagar la cuenta por disfrutar de la vida y condenarme a dormir cuidando a sus escuincles…
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A la ma?ana siguiente
Al día siguiente, los preparativos estaban listos. Rowan, acompa?ado de Lucían y algunos soldados, se encontraba despidiéndose de todos en la casa Sungley. El ambiente era solemne, pero cargado de afecto contenido.
Cuando Rowan se acercó a Kael y notó su rostro cansado y sus ojos pesados, no pudo evitar preguntar.
—?Qué pasó, peque?o Kael? —dijo con curiosidad—. Pareces no haber dormido bien.
Kael bostezó exageradamente antes de responder.
—Pues nooo… no sé qué habitación era, pero hubo una que no paró de hacer ruido por varias horas. ?Sonaba y sonaba el crujir de la cama! ?Parecía como si hubieran estado luchando!
Un silencio sepulcral se apoderó de la habitación principal.
Todos se miraron entre sí, expectantes, intentando adivinar quién podría ser el responsable.
Las tres parejas culpables intercambiaron miradas acusatorias, cada una intentando culpar a las otras dos. Aquellas expresiones no pasaron desapercibidas para los guardianes y las sirvientas más cercanas.
—Pfff… ajajajajajaja —se burló Ken—. Qué oído tan agudo tiene el joven amo.
—Mi joven amo —intervino Tana, conteniendo la risa—, a veces hay corrientes de viento que mueven cosas… jajajajajaja.
Las tres parejas, rojas como tomates y completamente avergonzadas, intentaron hacerse las desentendidas. Fingiendo normalidad, finalizaron rápidamente la ceremonia de despedida.
Así, el rey y el asesino de las sombras partieron de la ciudad de Cautares.
Había muchas cosas que arreglar. El reino necesitaba una mano firme para operar, pero también requería que los ni?os —ajenos a los conflictos de sus padres— crecieran de forma tranquila y feliz. Se avecinaba una temporada de introspección, de decisiones difíciles y de nuevos retos y mejoras.
…
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Freya cruzó los brazos, fulminando con la mirada a las culpables.
—Ohhh… así que ustedes, desgraciadas, se divirtieron anoche —dijo con una sonrisa peligrosa—. ?Claro! Con esas caras rojas lo estampan en la cara de las que debemos esperar a nuestras parejas. ?Son unas malagradecidas! ?Vengan acá! ??A dónde creen que van!?

