Capítulo 34 – El hermano que fabrica sue?os
Iniciaba un nuevo día y Kael comenzaba su jornada completamente cansado. Se había quedado hasta altas horas de la noche haciendo planos, anotaciones y documentando cada parte del proyecto. Tenía la cabeza pesada, los ojos aún ardiendo por el desvelo y una sensación molesta de no haber avanzado lo suficiente.
// -- que maravilla!!! Saliste de un mundo donde tenias que cumplir metas y contratos, documentar todo y capacitar personas… para morirte y venir a hacer lo mismo jajajakajkajkajkja xD -- //
Kael (pensamiento): ay la concha de la lora… y aún no hemos avanzado casi nada… ni siquiera hemos podido entrenar la habilidad de cubo dimensional…
Mientras seguía planificando mentalmente las estrategias para el día, Kael no logró darse cuenta de que dos sombras peque?as se le acercaban sigilosamente. De pronto, cada una tomó uno de sus brazos con fuerza.
—???AAA!!! —gritó sobresaltado—. ??Lysandra!? ??Althea!? ?Qué pasó?
—Kel, ?por qué ya no juegas con nosotras…? —preguntó Lysandra, inflando ligeramente las mejillas.
—E-esteee… —Kael dudó un segundo—. Es que he estado ocupado puliendo habilidades, sí, sí…
—Kel, ?quieres ir a jugar hoy? —preguntó Althea, mirándolo con ojos brillantes.
—Naaambre… me gustaría, pero tengo cosas que hacer…
Las dos ni?as lo miraron con claros pucheros, al borde de las lágrimas.
—Ayyyy no… —dijo Kael, llevándose una mano a la cabeza—. De verdad es que hay mucho que hacer…
Las ni?as ya se preparaban para empezar a llorar cuando, de pronto, Kael levantó la cabeza con una expresión decidida.
—?YA Sé! —exclamó—. ?Qué les parece si les hago un regalo bien bonito? ?Les va a encantar!
—??En serio!? —preguntaron Lysandra y Althea al unísono.
—En serio, a huevo que sí, mis cielas.
Apenas iniciaban las labores matinales en la mansión y ya había tres ni?os corriendo por los pasillos, dejando tras de sí risas y pasos apresurados.
Jacki y Lasan se encontraban comenzando a preparar el desayuno cuando fueron prácticamente invadidos por los peque?os.
—Hola, peque?os —dijo Jacki con una sonrisa—. ?Qué necesitan?
—Tía Jacki —dijo Kael con urgencia—, necesito savia del árbol Nadu, lana de oveja, telas y hilo de coser…
Jacki quedó perpleja ante el pedido, pero sin decir nada comenzó a buscar la savia, mientras Lasan se dirigía a la bodega para traer telas y lana.
Mientras reunían los materiales, las dos ni?as esperaban impacientes, saltando de emoción. Detrás de Kael, que analizaba mentalmente lo que necesitaría, sintió nuevamente que alguien le tomaba el brazo.
—???AAAAA!!! —gritó—. ??Ronan!? ?Qué pasó?
—Kel… ?qué están haciendo? ?Hoy no entrenarás? —preguntó Ronan con voz tímida.
—Ah… no —respondió Kael—. Es que les prometí a Lysandra y Althea que les haría algo hoy…
—Por cómo saltan… ?les harás un regalo? —comentó Ronan.
—Sí, eso… algo peque?o y fácil para que se diviertan.
Ronan, fiel a su naturaleza callada, solo asintió y se quedó mirando el suelo con un puchero evidente. Kael lo entendió de inmediato.
—?Tú también quieres un regalo? —preguntó.
—??En serio me regalarás algo!? —exclamó Ronan, levantando la cabeza de golpe.
—Sí, claro —dijo Kael con una sonrisa—. Entre monos nos ayudamos.
Jacki y Lasan regresaron finalmente con los materiales en brazos.
Primeramente, Kael usó su magia para mover los hilos a través de la tela, guiándolos como si tuvieran vida propia. En pocos minutos ya había cosido la forma básica del cuerpo: brazos, piernas y torso, todo en una tela firme y bien ajustada.
Luego tomó la lana que le había dado Jacki y la deshizo entre los dedos hasta volverla suave y esponjosa, casi como algodón. Rellenó el cuerpo con cuidado, dándole la forma típica de un mu?eco de tela.
Luego vino la parte principal.
Con su magia bien concentrada, Kael tomó la resina lechosa del árbol —esa que parecía caucho— y comenzó a moldearla en forma de una bola hueca. Con una llama peque?a y constante, controlada con precisión en la palma de su mano, fue endureciendo la superficie capa por capa, hasta que la resina tomó firmeza sin volverse rígida.
El resultado fue una cabeza ligera, suave y resistente, muy similar a esas mu?ecas de plástico que él recordaba vagamente.
Con un palito y un poco de colorante natural, pintó unos ojos redondos, simples pero adorables. Luego unió la cabeza al cuerpo usando más resina caliente, que al secar actuó como un pegamento firme.
Y entonces llegó el detalle final.
Kael, que nunca se había cortado el cabello, tomó un cuchillo de cocina y, sin pensarlo demasiado, se cortó un mechón grande de manera brusca.
Jacki pegó un grito.
—???JOVEN AMO, PERO QUé HIZO!!! —gritó horrorizada.
—Ayyy, tranquila, Jacki… —respondió Kael con total calma mientras recogía el cabello del suelo—. Es solo pelo. Me va a crecer otra vez.
Usando magia de precisión, comenzó a insertar los mechones en peque?os poros que abría en la cabeza de caucho. Luego aplicó resina líquida para fijarlos. Poco a poco, mechón por mechón, la mu?eca cobró vida con un cabello suave, real y sorprendentemente hermoso.
Las ni?as miraban impresionadas, completamente embobadas, sin poder ocultar su emoción.
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Luego de terminar la mu?eca base, Kael se dirigió hacia ellas con dos mu?ecas bastante rústicas, pero claramente hechas con dedicación. No eran perfectas, ni finas, pero tenían un encanto particular, como si cada puntada y cada imperfección guardaran intención.
—Estas son mu?ecas especiales y mágicas —dijo Kael con tono solemne—. Las protegerán siempre… pero recuerden que deben cuidarlas y hacerles ropa.
Las ni?as lo miraron con los ojos brillando de emoción.
—??Y cómo les hacemos ropa!?! —preguntaron Lysandra y Althea, casi saltando en el lugar.
—Conozco a dos expertas en eso —respondió Kael con una sonrisa—: la tía Isadora y la maestra Freya. Díganles que necesitan ayuda para hacer ropa para mu?ecas. Cuando les hagan lindas ropas, jugaremos a algo, ?qué les parece?
—???Sííí!!! ?Gracias, Kel! —gritaron ambas al unísono.
Las dos ni?as se acercaron corriendo y le dieron cada una un beso en la mejilla antes de salir felices, saltando por el pasillo con sus mu?ecas bien sujetas entre los brazos.
Lasan observó la escena con una media sonrisa.
—Joven amo… usted sí sabe volver locas a las mujeres…
—?No es cierto! —replicó Kael de inmediato—. Y prepárate, porque necesitaré tu fuego, Lasan.
—?De nuevo…? —preguntó él, resignado.
—Shiii… ?harto fuego!
—Bueno, será pues…
Kael entonces hizo una se?a a Ronan para que lo siguiera. Lo llevó directamente al patio, donde los soldados tenían instalado un horno de fundición improvisado. En el lugar también estaban apilados los materiales del proyecto sanitario. Entre esas compras había varias piedras con vetas visibles de cobre, así que Kael comenzó a seleccionar las más ricas en metal.
Ronan lo miraba sin entender nada.
—Kel… ?qué vamos a hacer? —preguntó con cautela.
Kael se giró hacia él con una sonrisa enorme.
—?Una réplica mágica de una espada única!
Ronan abrió los ojos de par en par.
—??Una espada!?
—Así es —respondió Kael—, pero no una espada cualquiera…
—?La espada de Aldebarán, el Caballero de Tauro!
Los ojos de Ronan brillaron como si acabaran de anunciarle la existencia de un dragón real.
Kael, ya completamente metido en su papel de narrador épico, comenzó:
—Te cuento. En un mundo muy, muy lejano existía una diosa llamada Atenea.
—Y a su servicio tenía doce caballeros dorados, guerreros cuyo brillo era como el del sol mismo.
—Uno de ellos era el Caballero de Tauro… Aldebarán.
—?Un gigante! ?Un héroe! ?Portador de una espada increíble!
// — AY NO MAMES… ?ALDEBARáN NUNCA USó ESPADA EN SAINT SEIYA! — //
Kael (pensamiento): ay, sí, claro… ya veo venir al friki cronista de este mundo a corregirme. Tranquilo, papi: si Ronan se emociona, la historia funciona.
—?Y por qué él? —preguntó Ronan—. ?Por qué ese caballero en específico?
Kael se inclinó y apoyó una mano firme sobre su hombro.
—Porque tú naciste a mitad de mayo, Ronan. Tu signo zodiacal es el Toro.
—Tu constelación… es Tauro.
—Eres fuerte como él.
Ronan quedó completamente hipnotizado.
—?Ohhhh… increíble! —murmuró, sin poder ocultar la emoción.
Con las piedras ya seleccionadas, Kael llamó a Lasan y enta.
—?Lasan! ?Dale fuego al carbón vegetal!
Luego giró la cabeza hacia Enta.
—?Enta! Necesito que uses magia de viento como un fuelle. Mantén el aire fluyendo.
Con el fuego alimentado por el viento mágico, la temperatura del horno subió rápidamente. El cobre comenzó a derretirse, aún con impurezas visibles, pero líquido al fin.
Kael extendió la mano y una corriente de magia envolvió el metal fundido, levantándolo como si fuera miel roja y brillante.
—Listo… —dijo—. Ahora empieza lo divertido.
Con movimientos precisos, Kael vertió el cobre líquido en un molde improvisado de arcilla que había preparado con anticipación. Luego, aprovechando el control fino de su magia, comenzó a moldear el metal desde afuera, dándole forma a una espada corta y robusta, sin filo, pero perfectamente definida.
El cobre brillaba como fuego solidificado.
—Ronan… prepárate —dijo Kael con solemnidad—.
—?Tu espada está naciendo!
Enta y Lasan comenzaron a agotarse por el esfuerzo constante de mantener la temperatura y el flujo de aire. Kael, en cambio, seguía concentrado, aplicando su magia para eliminar impurezas, ordenando cada átomo del cobre hasta dejarlo perfectamente pulido y liso, con un acabado espectacular.
Cuando la espada finalmente se enfrió, Kael la tomó con ambas manos y se la entregó a Ronan.
—Esta es la espada de Aldebarán de Tauro, un santo de la diosa Atenea —dijo con voz grave—. Dime, Ronan… ??ERES DIGNO DE PORTAR ESTA ESPADA!?
—Y-yo… bueno, yo… —balbuceó el ni?o.
—?No puedes dudar! —lo interrumpió Kael—. Un caballero, un santo de Atenea, no puede dudar. Siempre debe ser enérgico, disciplinado y nunca rendirse. Debes ser fuerte para proteger a los demás.
—Cuando se vayan de aquí a la ciudad de Taratios… ?quién protegerá a Lysandra y a Althea?
—?Yo…? —respondió Ronan con inseguridad.
—?Por supuesto! —afirmó Kael—. No por nada entrenamos todos los días con los soldados. ?Ya eres un guerrero!
—?Sí! ?Soy un guerrero! —gritó Ronan, apretando la espada con fuerza.
—?Pues bien! —exclamó Kael—. Ve a decirle a la tía Liora que eres un caballero santo y que la protegerás de los malos mientras el tío Lucían no se encuentra.
Ronan, con los ojos llenos de brillo y completamente animado, respondió:
—?Gracias, hermano Kel! ?Iré a ense?arle mi poder a mamá!
Y así, el peque?o Ronan salió corriendo a mostrar su regalo, dejando atrás el patio lleno de calor, cenizas y magia.
Ronan desapareció a toda prisa por el patio, espada en mano, dejando tras de sí una estela de emoción infantil. Kael se quedó observándolo unos segundos, con una sonrisa satisfecha, hasta que el silencio volvió a instalarse entre ellos.
Quedaron solo Enta, Lasan y Kael.
Kael se giró lentamente hacia ambos, adoptando un tono casi conspirativo.
—Tío Enta… tío Lasan… —dijo con cautela—. ?Me ayudarían con una última cosa…?
Ambos se miraron entre sí, ya con la experiencia suficiente para desconfiar.
—Ay… ?qué pasó ahora, mi joven amo? —preguntaron casi al mismo tiempo.
—?Me ayudarían a cruzar la frontera…?
Antes de que cualquiera pudiera responder, un temblor comenzó a sacudir el suelo, como si una bestia gigantesca avanzara directo hacia ellos. El aire se volvió pesado y una presión conocida recorrió el patio.
Era Caria.
Venía hecha una furia.
Se había enterado por Jacki de que Kael se había cortado el cabello.
—???VEN AQUí, PEQUE?O DEMONIO!!! —rugió—. ??CóMO TE ATREVISTE A CORTARTE EL PELOOOOO!?
.
..
…
….
Ya era hora del almuerzo y, en la mesa principal, comenzaban a reunirse todos. Entre platos, risas y conversaciones, se podía ver a un Kael claramente afligido, con varios coscorrones en la cabeza y el cabello ya arreglado por Tana.
—Escúchame bien, muchachito —dijo Caria con los brazos cruzados—. Si vuelves a hacer algo así sin consultarme, te irá mal.
—Perdón, amá… —murmuró Kael, bajando la cabeza.
—Ay, joven amo… —comentó Ken con una risa divertida—. No recibiría tantos castigos si no actuara tan impulsivamente, jajajaja.
—No hables estupideces —replicó Holley—. Si tú eres el número uno en hacer cosas sin pensar.
Mientras discutían y seguían llegando los integrantes de la mansión para sentarse a comer, dos mujeres entraron de golpe por las puertas principales, completamente exaltadas.
—???KAEL, DóNDE ESTáS!!! —gritaron al unísono.
Eran Isadora y Freya.
Caria, que tenía a Kael sentado justo a su lado, las miró con el ce?o fruncido.
—?Y a ustedes qué les pasa para llegar tan exaltadas? —preguntó con evidente molestia.
—?Lysandra llegó a mi habitación pidiéndome ropa para la hija que tuvo con Kael! —exclamó Freya, se?alándolo.
—?Y Althea llegó diciendo exactamente lo mismo! —a?adió Isadora, completamente indignada.
Tana y Caria giraron lentamente la cabeza hacia Kael, con una mirada cargada de furia contenida. Ken y Laret, en cambio, se miraron entre ellos luchando por no reírse.
—??Que yo qué con quién!?! —exclamó Kael, completamente descolocado.
En ese momento entraron Lysandra y Althea, felices, cada una cargando su mu?eca vestida con orgullo. Se acercaron a Kael sin notar la tensión en el ambiente.
—?Mira, Kel! —dijo Lysandra—. Nuestra hija tiene un vestido azul, como el de la tía Caria.
—?Mira, Kel! —a?adió Althea—. A nuestra hija le hice un vestido rojo largo. ?Se ve genial!
Las madres de las ni?as las miraban con rostros serios y acusadores. Caria y Tana tampoco se veían mejor.
—Naaambre… ya valí verga… —murmuró Kael—. Tata, ?me puedo ir a vivir a la frontera…?
No alcanzó a terminar la frase.
Tres madres y una sirvienta se le abalanzaron de inmediato para impartir castigo.
—??Cómo que conquistando ni?as?! —gritó Tana—. ?Si te deberías casar conmigo!
—?Peque?o demonio! —rugió Caria—. ?Diciendo garabatos! ?Yo no te ense?é ese lenguaje!
—Podrás hacer los mejores ungüentos —a?adió Isadora—, ?pero no puedes estar ilusionando los corazones de todas las ni?as que te cruces!
—?No te bastó con que te ense?e magia! —remató Freya—. ?Ahora también te quieres quedar con mi hija, enano!
Y así, Kael sufrió las consecuencias de intentar calmar a unos ni?os que solo querían jugar… usando regalos.
—???AAAAAA!!! ?Las voy a demandar por abuso infantil! —gritó desesperado.
// -- mijo estamos casi en la edad media a los adultos les vale verga tu estado -- //
Kael (pensamiento): carajo… esto me recuerda a Latam…

