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Capítulo 39 - Cómo morir aplastado por mujeres felices

  Ya con el proyecto planteado, Kael se dispuso a caminar junto a su abuelo para mostrarle sus primeras propuestas de modernización.

  Mientras caminaba con su abuelo y con Redda, pasaron frente a la sala de invitados, donde unas orejas grandes escucharon claramente lo de la apuesta del joven amo. Cuando llegaron a la cocina, Kael se disponía a presentar la primera parte de lo que había preparado... y entonces se dio cuenta de los invitados que tenía.

  —?Oigan! ??Qué hacen aquí?! —exclamó Kael—. ???Estoy hablando de negocios con mi TATA!!!

  Todos, al unísono —jóvenes lords, guardianes e invitados—, gritaron:

  —???NOOO, QUEREMOS VER!!!

  —?Así es! ?Tenemos derecho a ver! —dijo Laret—. Sobre todo yo, que hace dos días atrás me tuviste llenando ese tanque del techo todo el día con mi magia de agua.

  —?Uff, uff! —a?adió Ken—. Después de correr como condenado tenía que ver esto, mi se?or. ?Yo también tengo derecho, porque me explotó como esclavo llenando de agua esa cosa!

  —Tú eres un animal, no tienes derechos —respondió Holley sin mirarlo.

  —?Oye! —protestó Ken.

  —Bueno, bueno, silencio —intervino Garbard con voz firme—. Quiero que mi nieto exponga su proyecto.

  El silencio fue inmediato y absoluto.

  Kael se paró frente a todos en la cocina y retiró la manta que cubría una sección de esta.

  Avanzó un paso y extendió los brazos con teatralidad.

  —Contemplad... el primer lavaplatos creado por la Corporación Sungley.

  —Y pronto, si todo sale bien, estará en cada casa de esta ciudad.

  Todos observaron la encimera de madera. En el centro había una cubeta profunda de metal, y bajo ella dos tubos de cobre perfectamente curvados: uno de entrada y uno de salida.

  Jacki y Lasan se acercaron, intrigados.

  —Este lavaplatos no es solo un recipiente... —continuó Kael—. Es un sistema completo. Y funciona gracias a esto.

  Se?aló una peque?a palanca metálica adherida al tubo de cobre.

  —Jacki, mueve esa palanca.

  Jacki obedeció. Apenas giró la pieza, se escuchó un sonido hueco, como aire desplazándose dentro del tubo... y un chorro de agua limpia cayó de inmediato dentro de la cubeta de metal.

  Los cocineros dieron un salto hacia atrás, sorprendidos.

  —Esto se llama llave de paso —explicó Kael—.

  Por dentro tiene un cilindro de cobre con un agujero que coincide con el tubo.

  Cuando giras la palanca, ese agujero se alinea... y el agua puede pasar.

  Cuando la vuelves a girar, el cilindro se cierra y tapa el paso.

  Kael tomó la palanca con cuidado y la movió despacio, mostrando el mecanismo.

  —No hay magia aquí. Es pura mecánica.

  Un agujero que abre... un agujero que cierra.

  Pero combinado con el tinaco elevado del techo, la gravedad empuja el agua hacia abajo con fuerza.

  Por eso sale así... como si tuviera vida.

  El chorro seguía fluyendo con sorprendente presión.

  Jacki estaba completamente hipnotizada.

  —Mi se?or... —murmuró—. Esto nos va a ahorrar horas de trabajo.

  —Exacto —respondió Kael—. Menos tiempo acarreando baldes. Menos suciedad. Más higiene.

  Kael se?aló entonces una estructura adicional en el sistema de tuberías.

  Justo antes de llegar al lavaplatos, un tramo de cobre estaba doblado en múltiples curvas, formando un peque?o zigzag metálico.

  —Ahora... esta parte les va a encantar a Jacki y a Redda en invierno.

  Todos inclinaron la cabeza, observando la pieza extra?a.

  Kael hizo un gesto.

  —Lasan, ?puedes venir un momento?

  —Claro, joven amo —respondió el mago de fuego, avanzando—. ?Qué debo hacer?

  —Solo genera una llama moderada aquí, justo debajo del tramo curvado.

  Lasan activó su magia. Una llama cálida, estable y controlada comenzó a calentar el serpentín de cobre.

  —Como pueden ver —dijo Kael con tono teatral—, mi sensual modelo Lasan está aplicando calor directo al serpentín.

  —?Joven amo! ?Soy hombre! ?No me diga así! —protestó Lasan, ruborizado.

  —?Oye! —gritó Ken desde atrás—. ?Tu modelo está sensual igual, joven amo!

  Varios estallaron en risas.

  Kael suspiró, pero continuó sin perder el ritmo.

  —Jacki, abre la llave otra vez, por favor.

  Jacki obedeció. Apenas giró la palanca, un chorro de agua salió disparado... esta vez acompa?ado de una tenue neblina.

  Jacki retrocedió un paso, sorprendida.

  —?Por los cielos! —exclamó—. ?El agua sale caliente! ?Muy caliente!

  Kael, satisfecho, levantó un dedo.

  —La explicación es simple.

  El cobre es un metal que transmite el calor más rápido que cualquier otro material de esta casa.

  Si hacemos que el agua pase por un tubo curvado y lo calentamos con fuego... el tubo se calienta, y el agua también.

  Lasan apagó la llama, aún algo avergonzado por el comentario anterior.

  —Y como ven —continuó Kael—, gracias al... sensual, varonil y demasiado hombre para su propio bien modelo Jacki, el agua sale lista para lavar, cocinar o ba?arse.

  —?Joven amo! ?Yo no soy hombre! —respondió Jacki, completamente confundida.

  Todos estallaron en risas. Kael solo murmuró, resignado:

  —Ay, por favor... no se quejen, que serán los primeros en disfrutar de mis invenciones. El punto es que... ?ya tenemos agua caliente!

  Jacki, entusiasmada por la invención, tomó al joven amo sin previo aviso.

  Lo abrazó por el cuello y comenzó a llenarlo de besos exagerados.

  —?El joven amo se esforzó tanto por ayudarnos! ?Gracias, gracias! —exclamó—. ?SMOCH, SMOCH! (>*3*)>

  —?Oiga, Jacki! ?No se aproveche! —protestó Kael, atrapado.

  Todos rieron satisfechos mientras Kael explicaba cómo el agua se drenaba desde el lavaplatos hacia un ducto que conectaba directamente con el nuevo alcantarillado.

  —Muchacho —comentó Garbard—, te quedó excelente. A las sirvientas les encantará... en todo sentido.

  —Perfecto —respondió Kael—. ?Porque aún falta más!

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  Vengan al ba?o principal.

  De inmediato, todos corrieron como ni?os curiosos, amontonándose en la entrada del ba?o que llevaba días cerrado. Kael levantó una tela que cubría una sección grande y reveló dos estructuras nuevas.

  Una torre de cobre perforada...

  y una enorme tina profunda.

  —Les presento... ?la ducha!

  —Y... ?la tina de los cochinos!

  A todos se les desencajó la cara.

  —?La... qué? —preguntó Holley, incrédula.

  —Tranquilos, ya les explico —respondió Kael—.

  Esta —se?aló la torre perforada— es la ducha. Sirve para ba?os rápidos. Solo se ponen debajo, abren esta llave de agua caliente y esta de agua fría, y regulan la temperatura como quieran.

  Jacki tocó uno de los peque?os orificios con curiosidad.

  —Como pueden ver —continuó Kael—, aquí llegan dos tuberías.

  La primera es igual a la de la cocina —el conducto que pasa por la sección calentada—.

  La segunda es una tubería normal.

  Todos observaron con más atención.

  —Eso significa que esta ducha tiene agua caliente... y también agua fría.

  La caliente viene de este tramo curvado de cobre, que pueden calentar con brasas, cenizas calientes o incluso magia de fuego.

  La fría baja directamente del tinaco sin pasar por el calentador.

  Kael accionó ambas llaves para demostrarlo.

  —Si el agua sale demasiado caliente, simplemente abren un poco la llave de agua fría.

  Y si está fría, abren más la de agua caliente.

  Así pueden ajustar la temperatura como quieran... igual que mezclar dos ríos que se unen en uno solo.

  Todos quedaron completamente fascinados.

  —?Ahora Ken no tendrá excusas para no ba?arse! —comentó Holley con una sonrisa cruel.

  —?Oye tú! —protestó Ken de inmediato.

  Garbard asintió, claramente satisfecho.

  —?Y esa otra... es para lo mismo? —preguntó, se?alando la tina.

  —La tina de los cochinos es para ba?os largos y relajantes —explicó Kael—.

  Cuando uno está molido después de entrenar... esto es el paraíso.

  Garbard frunció el ce?o.

  —?Y por qué ese nombre tan... peculiar? ?Llegan sucios como cochinos?

  —?No! —respondió Kael de inmediato—. Es porque de seguro ama y apa... o la reina y el rey... o la maestra y tío Galen... o Liora y tío Lucian... van a usarla para ba?arse juntos y darse besos bajo el agua.

  Hubo un silencio absoluto...

  y luego todos explotaron en carcajadas.

  Una horda de adultos cayó sobre Kael, dándole coscorrones por insolente.

  Cuando finalmente lo soltaron, Garbard retomó la seriedad.

  —Esto es impresionante, Kael —dijo con tono firme—. Los nobles van a pelear por tener uno.

  Kael se levantó, sacudiéndose el pelo y acomodándose como pudo.

  —?Los nobles no! —exclamó—. ?Todos!

  El silencio se hizo inmediato. Nadie esperaba esa respuesta.

  —Escuchen —continuó Kael—. Si queremos aumentar la esperanza de vida, evitar enfermedades y mejorar la calidad de vida del reino... todos necesitan acceso a higiene.

  Si es necesario, construiremos ba?os públicos.

  Y junto con el agua... tenemos el arma más importante contra los gérmenes.

  Kael abrió su cubo dimensional y sacó una pastilla beige y aromática.

  —Esto es... jabón.

  Nuestro principal aliado contra los gérmenes.

  Todos contuvieron el aliento al ver el objeto que Kael sostenía.

  —Muchos se preguntan cómo hice esto... —continuó—.

  Les mostraré el proceso.

  .

  ..

  ...

  ....

  Pronto volvieron a la cocina.

  Kael se colocó frente a la encimera y comenzó a explicar, paso a paso, como si estuviera dictando una receta sagrada.

  —Primero... derretir la grasa.

  Encendió un hornillo y colocó un recipiente metálico encima. La grasa comenzó a fundirse lentamente hasta quedar completamente líquida y clara.

  —Segundo... preparar la lejía.

  Kael tomó un recipiente con ceniza fina, la mezcló con agua caliente y luego la filtró con paciencia.

  —Esto crea un agua fuerte que deshace la suciedad —explicó—. Eso es la lejía.

  Algunos de los presentes tragaron saliva al escuchar la explicación.

  —Tercero... mezclar ambas.

  Kael vertió con cuidado la lejía dentro de la grasa caliente, revolviendo sin detenerse.

  —Aquí ocurre la magia científica —continuó—.

  La grasa y la ceniza se transforman... se vuelven algo nuevo.

  La mezcla comenzó a espesar lentamente.

  —Cuarto... a?adir perfume y plantas.

  Kael agregó el aceite esencial que había extraído de las flores Luz de Luna.

  —Esto no solo limpia —dijo—. También huele maravilloso.

  Incluyó pétalos y hierbas secas, que flotaron en la mezcla espesa.

  —Quinto... agregar resina Nabu.

  —Esto sirve para endurecer la barra y hacer que dure semanas sin deshacerse.

  —Y sexto... moldear y dejar secar.

  Kael vertió la mezcla en una caja de madera y la dejó reposar.

  —El jabón nace cuando mezclas grasa con ceniza —explicó—.

  La grasa se pega a la mugre...

  La ceniza la separa de la piel...

  Y juntas se transforman en una sustancia nueva que arranca la suciedad y mata los gérmenes.

  Kael recorrió a todos con la mirada.

  —Si todos usan esto...

  Si se lavan las manos después de trabajar, después de cocinar y después de usar el ba?o...

  salvaremos miles de vidas sin usar magia.

  Los espectadores se pasaron uno a uno la barra de jabón, sintiéndola y oliéndola con curiosidad.

  Después, Kael les mostró cómo se usaba y en qué momentos: al ba?arse o simplemente cuando necesitaran lavarse las manos.

  Ya con aquella gran presentación, Garbard quedó visiblemente complacido.

  —Estos avances son muy buenos —dijo—. Y según veo en el informe que preparó Redda, está todo el detalle de la mano de obra, materiales y personal requerido para fabricar todo esto...

  —Para el servicio que prestan estos productos, los costos son demasiado baratos.

  Kael tenía una expresión extra?a, como si aún quisiera decir algo más.

  —?Qué pasa, muchacho? —preguntó Garbard—. ?Hay algo más que quieras decir?

  —Había algo más que quería mostrar... —respondió Kael—, pero esas viejas cochinas de ahí me golpearon, así que me lo guardaré...

  Las orejas de todas las mujeres presentes se levantaron al mismo tiempo. Varias se acercaron descaradamente hacia Kael.

  —Dime —dijo Caria—. ?Hay algo que esta vieja cochina no se merezca?

  —Ocultar información a tu reina es considerado traición —a?adió Isadora con una sonrisa peligrosa.

  Kael miró a su abuelo buscando apoyo.

  —?Ya ves, tata? ?Son unas interesadas!

  Freya lo tomó del brazo con una sonrisa dulce... demasiado dulce.

  —Bueno, ya que el enano se siente poderoso, creo que entre todas debemos bajarle los humos para ver si así revela lo que mencionó.

  —?NO ESPEREN...!

  Smoch, smoch, smoch (>*3*)> (>*3*)> (>*3*)> (>*3*)> (>*3*)> (>*3*)> (>*3*)>

  Kael solo pudo gritar y sufrir mientras un público de hombres lo observaba con una mezcla de pena y resignación.

  —?AAAAAA! ?Está bien, está bien! —gritó—. ???Ya lo mostraré!!!

  Kael sacó de su cubo dimensional dos productos.

  —Estos son shampo y acondicionador.

  Kael levantó los frascos con la actitud de un vendedor profesional.

  —Este, el transparente, es shampo.

  Y este más cremoso es acondicionador.

  Los dos son para lavar y cuidar el cabello... y créanme, funcionan mil veces mejor que agua y hierbas.

  Las mujeres casi se le tiraron encima. Caria ya respiraba como un dragón enfermo.

  —Explícalo —ordenó—. Ahora.

  Kael suspiró resignado.

  —El shampo limpia el cuero cabelludo —explicó—.

  Lo hice mezclando:

  Infusión de hierbas calmantes, para evitar irritación.

  Espuma de una planta especial, la jabonera, que produce burbujas naturales.

  Un poco de ceniza fina para disolver la grasa.

  Miel, que suaviza el cabello.

  Y aceites esenciales extraídos mágicamente de la flor Luz de Luna, para el aroma.

  Todos escuchaban con absoluta seriedad.

  Las mujeres parecían a punto de desmayarse.

  —Y el acondicionador se usa después del shampo —continuó—.

  Se deja actuar un momento... y deja el cabello suave y brillante.

  —Ese lo hice con manteca vegetal, aceite refinado, un chorrito de ungüento que ya conocen, agua de hierbas... y unas gotas de aceite esencial.

  Kael sonrió con orgullo.

  —Lo dije antes y lo digo ahora:

  esto deja el pelo más suave que la panza de un gato recién ba?ado.

  Freya abrió los ojos enormemente.

  —?Y... y esto funciona de verdad?

  Kael sonrió como ni?o maldito.

  —Aquí tienen una muestra.

  Kael entregó un poco del contenido a Jacki.

  Ella se frotó las manos con curiosidad y lo olió con cuidado. Luego, sin pensarlo demasiado, tomó un poco de agua, se mojó el cabello y aplicó primero el shampo.

  Masajeó el cuero cabelludo con los dedos... y en segundos, una espuma suave y perfumada comenzó a formarse.

  —??...Es... ES PERFECTO!! —exclamó—.

  ?Huele tan bien que quiero comerme mi propio pelo!

  Todos estallaron en risas.

  Jacki enjuagó y luego aplicó el acondicionador. Al pasar los dedos, su cabello quedó increíblemente suave, cayendo con un brillo que nunca antes había tenido.

  No duró ni un segundo.

  Las cuatro mujeres atacaron.

  —?Cuántos tienes? —preguntó Caria, demasiado cerca—.

  ?Lo puedo usar todos los días?

  ?Me hará ver más joven?

  —?Se puede hacer en masa para el palacio? —a?adió Isadora—.

  ?Y para la nobleza?

  —Mi ni?o... —dijo Liora con voz peligrosa—. ?Quieres una nueva capa? ?O un postre? ?O mi vida entera?

  —Trae eso para acá —ordenó Freya—. Quiero probarlo ahora mismo.

  Kael retrocedió espantado.

  —?NO, NO, NO! —gritó—. ?Denme espacio! ?Si van a probarlo, no lo hagan encima mío!

  Kael levantó la mano con fuerza para imponer silencio.

  —Escuchen todos.

  Estos productos no solo huelen bien.

  Sirven para higiene real.

  El ambiente se calmó un poco.

  —Si todos los sirvientes y aldeanos pueden lavar el cabello con esto... —continuó—, evitaremos pulgas, infecciones del cuero cabelludo, caspa, parásitos...

  Kael respiró hondo.

  —Esto ayudará a que la gente viva más sana.

  Garbard asintió, apoyando una mano en su mentón.

  —Entonces... esto también entra en tu gran plan sanitario.

  —Exacto —respondió Kael—.

  Shampo, acondicionador, jabón... duchas... agua corriente... todo está conectado.

  Si mejoramos la higiene, mejoramos la vida.

  Así de simple.

  —Sumado al plan de alcantarillados e inodoros —a?adió—, tendremos un mejor manejo de cualquier tipo de infección, enfermedades, pestes o parásitos que existan.

  Las mujeres más importantes del lugar se miraron entre ellas...

  y de inmediato tomaron el jabón, el shampo y el acondicionador.

  —La tina funciona, ?cierto? —preguntaron casi al unísono.

  —Pues sí... —respondió Kael—. Solo tienen que hacer lo que dije y se llenará.

  En un parpadeo, todas las grandes se?oras salieron disparadas hacia el ba?o con los productos en mano, dejando a todos los hombres con cara de:

  ?Qué demonios acaba de pasar aquí?

  Kael cruzó los brazos, aún cubriéndose los chichones.

  —Juro que cobraré una cantidad exorbitante de dinero para que sufran al comprarlos...

  —Solo a ellas.

  Laret, Rowan y Galen lo miraron con una seriedad absoluta.

  —Para ellas deberá ser gratis —dijeron los tres al mismo tiempo—.

  O los que sufriremos... seremos nosotros.

  Kael los miró con una sonrisa perversa.

  —Pues sufran, viejos cochinos.

  —Pediré asilo en el reino demoníaco... allá no me irán a buscar.

  Luego de eso, Kael terminó por acomodarse como pudo, cubriendo los restos de cabeza que le quedaban entre los chichones faltantes, mientras el caos femenino resonaba desde el ba?o.

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