Unos días después...
Hadram disfrutaba en la taberna, tomando, apostando y divirtiéndose...
—Ja, yo apuesto 50 de bronce.
—Pues si pierdo, te daré como regalo mi hija, ?te parece? —dijo el hombre
—Jajaja, ?en serio? — Rio Hadram
—Si, no miento —dijo serio el se?or
—Jajaja, no —dijo con seriedad
—?Qué? ?Cómo qué no?
—?Para qué quiero tu hija? No gracias, ella es fea, me imagino —Hadram dijo con asquerosidad
—Es que...
—Soy Príncipe, no idiota. Estoy comprometido con la Princesa Lizarel. Ella es más hermosa que su hija, ella es como una diosa, pelo casta?o como el oro, ojos azules como el cielo, labios rosados como una flor, piel blanca como la nube. Ella sí es más perfecta —Hadram dije so?ando y enamorado.
—Pero mi hija es así...
—No, creo que es mejor no jugar. No voy a casarme con una plebeya, ?qué asco! Prefiero a una mujer de clase, no plebeyas. Claro, sin ofender a ustedes chicas, pero su hija nunca será como Lizarel y como ellas, así que no. Oye, ven aquí y hazme feliz si podrás.
—Claro, Príncipe de Jericó.
—Oye, quédate las monedas. Tu hija no vale nada. Vale más Lizarel, nunca sería igual que ella. Jajaja.
Hadram se va con la chica mientras que el hombre se queda con el bronce...
En el palacio...
Mientras yo estaba en mis aposentos tejiendo, era lo que me animaba y más de noche. Yo era feliz haciéndolo, lo disfrutaba mucho hasta que...
[Tocan la puerta]
—Hola hermana, ?puedo pasar?
—Claro, pasa. Dime, ?qué sucede?
—Pues, vine aquí a saber qué hacías y dime, ?cómo te va con tu compromiso? Supe que Hadram es un mujeriego. Hermana, estoy aquí porque no me gusta que te hagan eso. Tú mereces alguien mejor, como el Príncipe Melkart. él es un buen candidato, atento, tierno, caballeroso, no mujeriego. él sí merece ser tu prometido, él es el indicado, él es como tu amor de verdad, hermana.
—?Por qué lo dices? Dime, ?por qué? Ah, ya sé. Quieres que sea como cuento de hadas, ?no? ?Todo perfecto, ?eh?
—Hermana, yo te lo digo por tu bien.
—Lo sé, pero yo no soy como tú. Tal vez antes, pero cuando supe cómo era la realidad, por lo menos mis ojos no quedaron hipnotizados. El amor verdadero no existe, abre los ojos. En el palacio no se casan por amor. Dime, ?alguna vez has visto a nuestros padres haberse casado por amor? Ja, no, ellos se casaron por política y obligados. Tal vez se enamoraron de verdad, pero ellos se casaron por política. Yo sé que tienes las mejores atenciones, pero es así la vida. Tú y yo somos solo una mercancía. Y tal vez los plebeyos sí tienen eso, no se casan así como nosotros los nobles y realeza. Así somos nosotros, vivir así (seria).
—Hermana, yo sé, pero tú y yo podemos cambiar eso, hermana —dijo Selene
—Si es así, debes matar al Rey y la Reina. Eso sí sería posible.
—No, matar al Rey no, sería traición. Lizarel, nuestro padre no, no merece eso. No sería asesina, dime, ?tú no lo harías?
—Si sería necesario, sí. Pero yo te pregunto, ?serías capaz de hacerlo?
—No, no, nunca, hermana —dijo con resignación Selene
—Sé que dices que no, pero cuando vuelvas dirás algo diferente. Yo conozco esa mirada cuando quiere decir que no, es decir que sí. Sé mucho más de lo que tú piensas, pero no te voy a obligar. Y yo no haré nada. Yo me casaré y me iré de esta mierda y frío palacio. Eso espero (seria).
—Sí, hermana.
—Yo te quiero mucho, hermana, y por eso debo decirte eso, sí.
—Lo sé, y te admiro mucho. No quiero que pases lo mismo —dijo Selene llorando
—Lo sé, lo sé.
Siempre tenía que decirle eso a mi hermana para que no pasara lo que pase o que su sue?o de perfecta tuviera que ser destruido por algo, sino de otra manera ligera. Nunca odié a mi hermana, sino que la quise y la protegí y le dije tranquila lo que era así...
—Bueno, debes dormir, sí, hermana.
—Sí, hermana, que descanses.
—Tú también.
Selene se va de los aposentos de Lizarel y ella se quedó sentada en sus aposentos hasta que...
—?Yo soy el Príncipe de JERICó! —dijo borracho y grito
—Príncipe, debe guardar silencio —dijo el soldado Tibar
—Shhh, no lo, creo.... ?Ay, por los dioses, creo que debo relajarme! Jajaja, ?ah! Mira, son los aposentos de mi prometida. Ella es salvaje, no digas nada, pero cuando me casé me domará. Es una fiera, y... ?ah!
—Hadram, borracho y bebida barata —dije con curiosidad y oliendo
—Mi, mi Princesa, usted es más hermosa. Mira, soldado, mi prometida es linda, perfecta, pero si ella acepta quedarme en sus brazos yo sería el hombre feliz.
—De idiota es, se nota —dije con calma
—No lo soy, pero por ti lo sería.
—Ay, sí. Mejor ve a tus aposentos. No me voy a hacer lo que tú quieres hasta la boda. Soldado, ?le mentiste esa idea?
—No, Princesa, él es así, nunca oye.
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—Shhh.... yo soy Príncipe de Jericó pero $%%#$$'
—Ya no sé qué dice, pero bueno. Poco me importa si te andas revolcando con otra, así que voy a dormir poco me importa —dije con calma
—Espera, tú, me has, me has...
Hadram se cae al piso y se duerme...
—?Príncipe!
—Jajaja, jajaja, pobre idiota. Llévalo a sus aposentos —dije con diversión
—Sí, Princesa —dijo Tibar con seriedad
Lizarel cerró la puerta y se estiró y se fue a dormir...
—Bien, vamos, Príncipe.
—$%^&*#@@€£ —Hadram dijo balbuceando raro
—Príncipe, ay...
El soldado Tibar carga Hadram hasta los aposentos. Y llegando a los aposentos de Hadram lo pone en la cama, mientras Hadram dormido...
—Ay, Príncipe, ?cuándo comprenderá? Dioses, por favor ayúdenme, que recapacite.
—$%%^$, Lizarel... —Hadram dijo balbuceando
—?Qué dice, Príncipe? Dígame.
—Te amo, Lizarel, te amo —dijo balbuceando dormido y borracho
—Vaya, parece que sí se enamoró de Lizarel, es bueno. Nadie ha tocado el corazón de mi Se?or. Hay, como sea, debe descansar...
—Lizarel, Lizarel...
Al día siguiente...
El cielo azul celeste alegrando y el sol saliendo como si fuera otro día normal, mientras que Hadram dormía más tranquilo del mundo. Algo cambiará...
—?Hey! —dijo una voz gruesa
—Deja dormir, estoy descansando Tibar.
Luego agua caí en el rostro de Hadram...
—?Qué, ?qué sucede, estamos en guerra? ?Qué, qué pasó, díganme? —Hadram decía exaltado
—Gracias, Tibar —dijo el Rey Zekeriel
—Su padre, Príncipe.
—Papá, buenos días, ?qué sucede? Dígame.
El Rey Zekeriel le dio una bofetada a Hadram fuerte que cayó al piso...
—?Padre!
—No puedo creer que a pesar de que te comprometí con alguien de clase alta como de una familia realeza, o sea con la Princesa Lizarel, aun así te comportas inmaduro —dijo el Rey Zekeriel decepcionado
—Padre...
—?Cállate, idiota! Sé que has ido a frecuentar a tabernas para buscar placer con esas rameras, no te hagas tonto, yo tengo oídos —dijo el Rey Zekeriel con furia
—?Tibar, tú fuiste! —dijo Hadram con desaprobación
—Claro que no fue, solo los otros soldados. Tibar no tiene la culpa. él te pide que no vayas, pero no haces caso. Ahora, por cómo te comportaste irrespetuoso, habrá un castigo —dijo el Rey Zekeriel serio
—Papá, no, un latigazo no. Seré humillado aquí, Padre —Hadram dijo suplicando
—No soy tan estúpido. Es un castigo por haber hecho...
—Padre, Padre...
—Deja de llorar, insolente. Tu castigo será de que dos días te casarás con Lizarel. Ya es momento de que tengas con quién estar con alguien.
—Papá, yo...
—Escúchame. Si no aceptas tu error, tú sabes bien quién será castigado. Sabes bien a quién me refiero, ?entendido? —dijo enfurecido y con amenaza
—Sí, Padre, sí, acepto lo que digas.
—Hablaré con el Rey para que adelante la boda, así será mejor...
El Rey Zekeriel se va de los aposentos de Hadram hasta que...
—Príncipe, yo no fui, se lo prometo. él...
—No te preocupes. Yo sé que nunca me traicionarías. ?Ah, MALDICIóN! Cuando sea Rey mandaré ejecutar a esos infelices para siempre. Yo, yo soy el futuro Rey. Cuando eso suceda, tú serás mi comandante de mi ejército, pero primero debo casarme con Lizarel. Ella sí me ayudará. Eso no es malo, la tendré para mí, ella es mía, y como el reino...
—Será un placer ser su comandante —dijo el soldado Tibar inclinándose y serio
V. La Flor y la Boda Adelantada
En los aposentos de Lizarel...
—Sierva, gracias, este adorno en mi cabeza queda bien, ?no te parece?
—Sí, Princesa, usted es muy hermosa.
—Gracias, bueno, debo irme.
Lizarel salió de sus aposentos y apareció Hadram con una flor en su mano...
—Hola, mi amada.
—?Cómo estás? Ayer estabas bien ebrio, diciendo cualquier tontería y que además te caíste. Vaya, así te humillas ante mí, o ?es parte de tu seducción y lo has hecho para que yo vaya a tus aposentos? No, ?para qué, eh? Ah, ya sé lo que pretendes.
—Sí, pero, no me caí.
—Su soldado está de testigo.
—?Tibar, no me mientas!
—Sí, pasó.
—Lizarel, yo...
—No le diré a nadie, sí.
—Qué bueno. Pero ten esta flor, es para ti, idéntica como tú, pero te quiero confesar algo.
—?Qué es?
—Me, me gustas. No lo he dicho, pero tú eres quien pienso en ti. Nunca me ha pasado a mí. Mi corazón es de testigo, me gustas. Yo solo me comporto como idiota, pero intento que me ames. No te obligaré porque el amor se conquista de otra manera...
Lizarel tomó la flor y luego le dio un beso en el cachete de Hadram, por lo que él quedó impactado...
En la Sala del Trono...
—Entonces dime, mi querido amigo, ?qué sucede?
—Quisiera pedir una petición, es algo muy bueno.
—Dígame.
—Quisiera que, adelantara la boda de su hija Lizarel y de mi hijo Hadram. Yo sé que es mucho, pero sería bueno hacer alianza, ?no le parece?
—Pues, bien, también pensé en eso.
—Yusuf...
—Es algo bueno, amor. Ella merece ser feliz, así que sí, acepto eso.
—?Qué le parece en dos días?
—Pues sí.
Las puertas de la Sala del Trono se abrieron y entró Lizarel con Hadram...
—Hablando de Lizarel, te tenemos algo que decir.
—Sí, dime Padre.
—El Rey Zekeriel y yo decidimos adelantar la boda.
—?En serio?
—Sí, en dos días te casarás. ?No te parece buena idea?
—Que así sea (segura).
—Bueno, en dos días será la boda. Espero que no afecte tu vida, hija.
—No, claro que no. Si dijera que no, sería una falta de respeto, pero no haré eso. Acepto sus decisiones, así que sí...
Mi padre me preguntaba sobre la boda, pero sabía que si me irritaba tal vez quedaría mal con el Rey Zekeriel, pero no lo logró. Sentí felicidad en ese momento, de que por fin me iría a otro lado donde no ver más este frío palacio...
Después haber estado con mi familia, yo me fui a mi jardín, sentada y recordando unos momentos inolvidables...
Pero al recordar solo podía recordar el dolor en mi infancia, hasta que fui atrás y había una flor, una mandrágora donde planté desde los diez a?os y adonde yo enterré mi gato Dagón...
—Dagón, ?cómo estás, eh? Sé que no estás más, pero quiero que sepas que te extra?o. Ahora me casaré y nunca más te volveré a ver, pero prometo proteger, así como tú... Yo no pude, pero te lo prometo, me vengaré, pero aún no. ?Cuánto te echo de menos, mi amigo! (llora)
Hadram estaba caminando y luego vio a Lizarel, ella estaba llorando...
—Li...
—No vayas, no —dijo Selene.
—?Por qué, Selene? Ella es mi prometida y ?por qué llora? Es la primera vez.
—Hace 5 a?os murió el gato de mi hermana, Dagón. Era como un amigo más, pero no recuerdo bien. Creo que el gato se cayó y Lizarel no pudo hacer nada, solo pudo abrazar el cuerpo del gato. Quedó muy traumada, por eso lo enterró allí.
Al recordar mi amigo solo podía recordar cómo era. él siempre me acompa?ó cuando era invisible, olvidada y odiada. él no, él siempre me lamía mis lágrimas, mostrando que no debo llorar porque él estaba allí, siempre se dormía en mis brazos, era mi amigo fiel. Y cuando pasó ese infierno de... Al recordarlo solo puede llorar por cómo fue su muerte...
Lizarel se levantó y luego...
—?Lizarel!
Hadram abrazó a Lizarel con fuerza...
—Deja de llorar, mi amor —dijo triste
Cuando me abrazó Hadram, yo sentí su amor en ese instante, pero yo solo podía llorar por mi Dagón, una herida que nunca se pudo curar...
—Calma, amor.
En la noches...
—Supe por qué lloraste.
—Fue muy triste, nunca pude defender a mi gato.
—?Cómo murió tu gato? ?Me podrías decir, eh?
—Cuando tenía 10 a?os, yo era feliz. Dagón se llamaba, él era un amigo fiel. Hasta que un día mi padre...
Recuerdo...
—Dagón, qué lindo tu pelo lindo, sí, verdad ad...
—?Lizarel!
—Papá.
—?Cómo te atreviste a pedirle a mi COMANDANTE KHER que te ense?ara a pelear, eh? ?Dime!
—Es que me gusta y...
—Así. No sé cómo eres capaz de hacer ese atrevimiento.
—Papá, yo...
Yusuf le dio una bofetada fuerte que Lizarel cayó al piso...
—?ERES UNA VILLANA, SINVERGüENZA, IDIOTA! —Yusuf dijo con furia y grito
—Por favor, perdón, no quise...
—?CáLLATE! Pero vas a aprender, insolente.
Yusuf agarró el gato y luego...
—?Para que APRENDAS!
—?No, papá, no, no! —dije llorando y con clemencia
El Rey agarró el gato y sin pensarlo lo hizo sin piedad a un animal indefenso...
—?NO! ?DAGóN! —dije gritando y llorando
—Es para que aprendas —dijo Yusuf
Fin del recuerdo...
—Mi padre mató a mi gato en la terraza, él es asesino —dije con furia y lagrima
—él es asesino...
—Así es, él es peor que tu padre, no miento.
Hadram abrazó a Lizarel...
Pero ellos dos, Lizarel y Hadram, tienen el mismo dolor de diferente, pero eso une a una persona....
2. ?Comenta tu teoría!

