home

search

Capítulo 2: Supervivencia en lo desconocido.

  Estoy ciego, pero aún puedo ver. Estoy sordo, pero aún puedo escuchar. Estoy muerto, pero todavía puedo sentir. Cuando morí en el muelle a manos de Armando, una sensación extra?a me invadió. No sabría cómo explicarlo, pero se sentía bastante bien, embriagante, podría incluso decir. No sentía miedo ni preocupación, tan solo… existía. No tenía sensación en ninguna parte de mi cuerpo, pero aun así estaba consciente de que mi presencia se hallaba en un lugar extra?o.

  Todo era de un blanco absoluto. Voces a mí alrededor balbuceaban en un idioma completamente extra?o. Intento articular una palabra, pero mis labios están sellados.

  A pesar de que no podía entenderlos, aquellas voces parecían discutir por algún motivo.

  Sus alaridos resonaban como ecos en el interior de una cueva. Alaridos que se intensificaban más y más. Pude sentir el sentimiento de decepción y frustración en sus voces.

  ?Qué dicen? ?Qué pasa? — Pensé.

  Frente a mí siluetas extra?as me observan fijamente. Aunque en este lugar no exista el color, pude percibir sus presencias.

  Sin darme tiempo a reaccionar, una gran fuerza tiró de mí. Desorientándome.

  ?──────────────────???──────────────────?

  Con el sonido de la lluvia, llega a mi nariz el olor a gasolina y tierra mojada. Las pisadas de las personas sobre el asfalto agrietado resonaban como tambores y las luces neón que brillaban incandescentemente se difuminaban con rapidez a través del cristal mojado, mientras que voces que me resultaban familiares conversaban alegremente frente a mí. Esta escena ya la había vivido antes, pero no la recordaba con exactitud.

  — ?Qué quieres comer hoy? — Preguntaba una voz femenina.

  La mujer de cabello ondulado se expresaba con una leve timidez en su voz, pero lo suficientemente firme como para hacerme sentir seguro al escuchar sus palabras. La calidez de su voz me transmitía una tranquilidad y nostalgia que no recordaba.

  Y un hombre de mediana edad, aspecto delgado y canas que asomaban en su cabello casta?o conducía el carro con precaución debido a la lluvia. Un hombre cuya espalda levemente arqueada que, por alguna razón, me hacía sentir protegido. Alguien cuya presencia admiraba y respetaba.

  — Un guiso de pollo estaría bien, cari?o. Me gusta como lo preparas. — Respondió él, con voz cansada y rasposa.

  — Entonces guiso será. Paremos en algún mercado para comprar tomates y cebollas, que ya no nos quedan en casa.

  Aquella charla casual entre una pareja de esposos continuó por varios minutos. No sé cómo explicarlo, pero esas personas… creo que las he visto antes.

  Por alguna razón mi corazón duele cuando los escucho hablar. Como si me presionaran fuertemente el pecho con un enorme maso y yo no pudiera resistirme de ninguna forma.

  — ?Ethan, quieres que te compre una galleta?

  — ?Prefiero un helado! ?Quiero un helado, má!

  — Bueno, te compraré un helado.

  Me agobia la melancolía al revivir esta escena. Tanto que incluso podría llorar.

  Eran mis padres. Pasó tanto tiempo que apenas recordaba sus caras y su forma de hablar. Realmente era tan peque?o en ese momento que casi no me reconozco. Si el peque?o Ethan me viera ahora de seguro lloraría decepcionado…

  La alegría que sentí en esos momentos al volver a ver a mi familia se fue desvaneciendo cuando fragmentos de mi memoria resurgían como el fuego entre las cenizas.

  El miedo me invadió cuando recordé cómo acabó todo.

  Una luz cegadora apareció de repente a nuestro costado, seguido de un espantoso rechinar de llantas y una ensordecedora bocina.

  Mi papá realizó una abrupta maniobra en un intento de salvarnos, pero… el auto volcó violentamente.

  Cerré mis ojos con fuerza para no volver a ver aquella escena terrible.

  Cuando los volví a abrir pude sentir el peso de un pie presionando sobre mi cabeza. Cuando alguien me levantó de un jalón pude ver a varios policías cerca de un callejón mientras arrestaban a un tipo encapuchado.

  Esa fue la época en la que me arrestaron por vender drogas.

  Uno de los policías me golpeó en la cara y cuando pude abrir de nuevo los ojos me encontraba en el interior de una casa.

  Miré a mi alrededor, pudiendo observar a un hombre que lloraba frente a mí mientras mantenía sus manos por encima de su cabeza. Cuando me percaté de lo que estaba pasando ya era tarde para detenerme; mi dedo presionó el disparador.

  Cuando pesta?eé me encontraba en el muelle junto a Armando y otras personas apuntándome.

  A pesar de girarme y empezar a correr pude sentir el dolor indescriptible de las balas impactando contra mi espalda; perforando mis pulmones y rompiendo mis costillas.

  Todas esas escenas se repetían una y otra vez en mi cabeza a gran velocidad, ocasionando un caos total en mi mente.

  Sentía que estaba siendo castigado.

  Mis ojos se abrieron repentinamente al no poder soportar más este tormento.

  Recostado sobre suelo me encuentro rodeado de árboles de gran tama?o, un sol resplandeciente en lo alto y el susurrar del viento contra las hojas.

  Empapado en sudor y con mis músculos tensados logro ponerme de pie con dificultad. Mi cabeza taladraba y mi respiración agitada hacía que fuera complicado mantenerme erguido. Incrédulo observo el entorno que me rodea con la intención de buscar algo. Aunque no sé qué espero encontrar exactamente. Quizás una respuesta a mi extra?o paradero.

  Estaba viendo mi vida pasar a través de mis ojos. Juraba que eran rumores absurdos que las personas se inventaban, pero ahora puedo decir que todo es verdad.

  Y no puedo decir que estoy contento con las decisiones que he tomado, pero eso ahora no es importante.

  Necesito saber en dónde estoy y qué hago aquí.

  Me siento confundido, muy confundido. Estaba tirando en el muelle, a punto de morir. Luego aquellas siluetas extra?as y ahora esto.

  ?Qué puede ser…?

  Mi cerebro era un caos. Traté de encontrar una explicación a todo esto, pero todas las respuestas que podría ofrecer me parecían absurdas.

  Paraíso…

  Aquella palabra se repetía en mi cabeza como disco rayado. Y es que después de presenciar todo eso era la única respuesta lógica detrás de este asunto. Pero no… dudo que un bastardo como yo sea tan afortunado.

  Ignoré esas ideas ridículas sacudiendo mi cabeza.

  Era absurdo pensar que después de todo lo que hice termine yendo al reino de los cielos. Que solo el arrepentimiento fuese suficiente para perdonar toda una vida de pecados.

  Tiene que ver algo más. Quizás es otro sue?o. Aunque uno bastante real tengo que decir.

  Me pi?izqué una mejilla con la intención de despertar, como lo veía a veces en televisión.

  No funcionó. Más allá del dolor que sentí no hubo un cambio repentino.

  Llevé mis manos a mi cara y suspiré.

  Ahora que estoy aquí tengo que buscar ayuda de algún modo. Quedarme quieto mientras me quemo la cabeza pensando cosas fantasiosas no me ayudará en nada.

  Cuando di un paso al frente mi pie pisó algo duro como la roca, por lo que me detuve inmediatamente. Bajé la mirada y mis ojos pudieron observar un objeto metálico con la superficie oxidada debido al paso del tiempo.

  Asustado, retrocedí, sintiendo mi corazón en la garganta.

  Flashbacks sobre el asesinato de Thomas llegaron hasta mí de forma inesperada. Pude oír, por breves instantes, el ruido ensordecedor del arma siendo disparada y el crujido espantoso de su cabeza siendo atravesada por la bala.

  Apreté los dientes con bastante fuerza hasta que me hice da?o y mis manos empezaron a temblar descontroladamente.

  Mientras respiraba hondo me apoyé sobre mis rodillas para calmarme.

  Si pensaba por un segundo que este sitio pudiera ser el paraíso, pues esa idea se desvaneció cuando vi que ese revolver me acompa?ó luego de la muerte.

  No podría tener paz si esa cosa estaba aquí para atormentarme.

  Sintiendo un odio que nublaba mi juicio, agarré el arma y la arrojé con energía hacia el árbol más cercano. Perdiéndose entre los arbustos.

  — ??Vete al diablo!! — Grité enfurecido.

  ?Por qué esa mierda está aquí? ?Maldita sea! — Maldije internamente.

  Inmediatamente abandoné el lugar, comenzando mi travesía en estas extra?as tierras.

  Me sentía decepcionado, o tal vez ofendido. No sabría cómo expresarlo, pero ver ese revolver descansando a mi lado como si fuera una parte importante de mí me molestó bastante. Y sé que los responsables de eso fueron aquellas siluetas que murmuraban cosas extra?as. Si algún me los encuentro entonces les diré un par de cosas.

  ?──────────────────???──────────────────?

  No sé cuánto tiempo pasó, pero he estado caminando por un buen rato, atravesando terreno complicado y rodeando rocas del tama?o de carros peque?os, y lo único que he visto son árboles y hierbas lo suficientemente altas como para llegar a mis rodillas.

  Necesito pensar en una estrategia para sobrevivir y no caminar a lo idiota por ahí.

  Detengo mis pasos. Empezando a reflexionar me cruzo de brazos e intento concentrarme.

  Hubo un programa que transmitían todos los fines de semana en la televisión y que veía cuando no tenía nada que hacer, que sería en la mayoría de casos, pero eso ahora no es importante. La cuestión aquí es que dicho show televisivo se trataba sobre la supervivencia en la vida salvaje.

  Compartían trucos para sobrevivir en lugares inhóspitos y demás consejos útiles que bien podrían servirme ahora.

  Solo tengo que recordar las palabras de ese presentador, necesito hacerlo…

  — Veamos… necesito orientarme primero. Y lo mejor en estos casos es caminar hacia el norte…

  Hablando conmigo mismo, alzo la mirada y trato de recordar por dónde sale y se oculta el sol. Así sabré qué dirección tomar.

  El sol brillaba en lo alto del cielo despejado como una enorme bombilla que iluminaba la tierra. Puedo suponer que, debido a su posición, es mediodía, pero eso me complica más las cosas. ?Cómo puedo saber de dónde nace y se oculta si está en medio de lo alto? ?Tengo que esperarme a que se mueva para saberlo?

  This tale has been unlawfully lifted from Royal Road. If you spot it on Amazon, please report it.

  Eso me tomaría horas.

  Necesito calmarme y respirar…

  Si no puedo orientarme por la posición del sol entonces tengo que encontrar comida y agua. Aprovechar el tiempo es lo primordial en estas situaciones.

  Seguí avanzando mientras pensaba en cuál sería mi presa.

  No tengo armas para cazar algo grande como un venado, y ese revolver de porquería no cuenta. De todos modos, ni sirve el maldito, me dejó vendido cuando trataba de defenderme de Armando y sus matones.

  Tampoco valdría la pena regresar y buscarlo.

  Así que, algo peque?o como una liebre es mi opción más viable.

  ?Pero cómo demonios encuentro una?

  Suspiré decepcionado.

  No tengo que desanimarme. Tengo que pensar positivo. Todo saldrá bien.

  Recogí algunas piedras peque?as por el camino para que me sirvan de proyectil. Si de casualidad me encuentro una liebre o cualquier otro animal peque?o entonces esto me servirá para capturarlo.

  Agudicé mis sentidos y avancé con cautela. Vigilando cada esquina y movimiento sospechoso que pueda delatar a mi presa.

  Desgraciadamente no encontraba nada y mis ojos empezaban a cansarse. Pero cuando estaba a punto de darme por vencido sentí unos crujidos entre la maleza que tenía frente a mí.

  Las hojas vibraron con intensidad.

  Frené en seco, agachándome y escondiendo mi figura entre el pasto crecido.

  Esperé paciente.

  De entre esos arbustos surgió un animal peque?o. Era extra?o; sus orejas eran largas y puntiagudas, y una punta afilada se asomaba en su cabeza. Parece que es una especie de cuerno diminuto.

  No entendía lo que estaba mirando, pero eso poco me importó. Tenía la oportunidad y debía aprovecharla. No cuestionar la apariencia de ese bicho.

  Sujetando una piedra entre mi mano dominante, esperé a que inconscientemente me diera la espalda.

  Era el momento.

  Aguanté la respiración, estiré mi brazo hacia atrás y preparé mi puntería.

  El aroma a pino, el viento soplando con sutileza junto a las hojas y plantas que se movían a su ritmo hacían de este un escenario idóneo para cazar. Me sentía con la confianza de un cazador veterano que capturaba a sus presas con elegancia, delicadeza y eficacia. Estando a punto de soltar la piedrecilla, mi brazo se detiene a medio movimiento cuando escucho cerca de mí el crujido de ramitas rompiéndose. Lo que alerta a mi objetivo.

  Volteando a ver, era otra de esas ardillas extra?as la que irrumpió de forma repentina.

  Lamentablemente y debido al alboroto, el animal huye despavorido cuando iba a reanudar mi ataque.

  Desesperado lancé mi proyectil con la esperanza de golpearlo, pero no resultó. Observé con tristeza y enojo cómo mi comida corría hacia el bosque.

  — Qué mierda… — Susurré con frustración.

  Dejé caer las demás piedras que cargaba encima. Era claro que hoy no iba a comer algo.

  Regresé sobre mis pasos, decepcionado. Insultando entre dientes.

  Seguí vagando sin rumbo, con el sol quemándome la piel y empapado de sudor. Segundos después un hedor repulsivo llegó a mi nariz. Miré hacia abajo y me di cuenta de que mi camisa estaba cubierta de sangre.

  Supe inmediatamente a quién le pertenecía.

  Imaginé que mi espalda también estaba igual de asquerosa, puesto que allí fue donde las balas estallaron cuando ese sujeto me asesinó.

  Ahora tenía una nueva preocupación: inventarme una mentira para cuando me encuentre con alguien.

  Parecería sospechoso si saliera de repente del bosque cubierto de sangre. Las personas que me encuentren pensarán lo peor.

  Las horas siguieron pasando y, con el sol descendiendo lentamente, pude por fin orientarme. Seguí lo que yo creo es el norte. Pero estaba terriblemente hambriento. Ya casi no tengo fuerzas para continuar.

  Si no puedo encontrar agua o comida, lo siguiente es buscar un refugio y crear fuego.

  Con mis ojos lagrimosos, sacudí mi cabeza para despejar la mente. Estaba al borde del colapso.

  — Esto es una mierda… — Comenté al viento mientras me secaba una gota de agua salada que caía por mis ojos.

  Hurgué entre árboles para recoger ramas secas y piedras que me servirían para crear una fogata improvisada. Como estaba por anochecer, tenía que hacer esto rápido. De por sí es malo estar perdido en un bosque, aunque sea de día, y sería mucho peor si la oscuridad me alcanzara. Luego de un rato y con los suficientes materiales, busco rápido un terreno más plano en el que construir la fogata.

  — ?Cómo era esto…?

  Sentado sobre la tierra, formo un círculo con las rocas y, sujetando unas varas finas de madera en ambas manos, empiezo a frotarlas entre sí.

  De un momento a otro el cielo se tornó de un anaranjado profundo y poco después estrellas comenzaban a ser visibles en el cielo, junto a una luna plateada que asomaba entre las nubes ennegrecidas.

  Seguí frotando con fuerza mientras la desesperación e impaciencia me agobiaban.

  Ya anocheció y todavía no he visto una sola chispa para encender fuego.

  Con mis manos adoloridas y rojizas debido al esfuerzo, apreté los dientes con fuerza mientras fruncía el ce?o con rabia.

  — Por favor…, Por favor… — La angustia comenzaba a ser palpable. — ??Por favor!! ??Por favor!!

  Lo único que conseguí fueron raspones en mis manos y perder mi tiempo.

  — ??Argh!! — Grité exasperado.

  Arrojé las cosas al aire con cólera. Realmente no podía creer que fuera tan inútil hasta para crear fuego.

  Me cubrí el rostro con las manos mientras dejaba escapar unas lágrimas de impotencia.

  El estómago me ardía horriblemente y mi garganta estaba tan seca que puedo saborear el polvo dentro de mi boca. Si esto era en realidad era el infierno y estaba siendo castigado, deseaba que se detenga ahora mismo. Morir recibiendo impactos de bala es una cosa, pero hacerlo por hambre o por sed es otro nivel de tortura. Realmente estaba en mi límite. Ya no podía soportar esto.

  No sé dónde carajos estoy, pero ya quiero irme de aquí.

  La luna brillaba tenuemente en las alturas y un aire frío me hacía temblar como gelatina.

  Con las hojas cayendo de la copa de los árboles, el canto de los búhos en la lejanía y el zumbido de los insectos, dejo caer mi cuerpo sobre la tierra polvorienta. Mientras me acomodo para empezar a dormir, el hedor a hierro llega hasta mi nariz, incomodándome.

  ?──────────────────???──────────────────?

  Empieza un nuevo día. Rayos dorados se cuelan entre las ramas y hojas de los grandes árboles mientras pájaros alzan el vuelo con energía.

  Aroma a pasto y pino perfuman el ambiente. Retorciéndome con molestia y dolor en las tripas, me siento sobre mi lugar. Observo con laga?as en los ojos el infierno en el que todavía estoy. Tenía una vaga esperanza de aparecer en otro sitio, pero tristemente no es así.

  Me coloco de pie con un sentimiento de derrota sobre mi espalda y sin muchos ánimos encima comienzo a caminar hacia cualquier dirección. Mientras marcho hacia la nada, restriego mis dedos en los ojos para retirar la basura que se había generado durante la noche.

  Ayer fue un día de mierda, pero como dice el dicho: “La esperanza de la vida vuelve cada ma?ana con el sol”. O eso es lo que escuché por ahí en algún momento. No importa.

  Creo hoy será igual o peor que ayer. Pero hay algo de esperanza si todo sale mal el día de hoy.

  Una idea pesimista se generó ayer en mi cabeza mientras maldecía a todos los santos por mi situación.

  Si no logro encontrar comida o agua, entonces la mejor forma de adelantar mi muerte es usar aquel revolver que lancé por los aires. Honestamente, preferiría el suicidio a sufrir otro día más en este maldito lugar.

  Pero no estoy seguro de ejecutar dicha acción. De todas formas, solo el tiempo lo dirá.

  Como sea, solo seguiré vagando por un tiempo. Si no encuentro nada, entonces volveré sobre mis pasos y… lo haré. Lo juro por Dios que lo haré.

  Mientras avanzaba una ola de pensamientos caóticos cayó sobre mí.

  ?Qué pasaría si no encuentro a nadie? ?Si muero ahora a dónde iré esta vez?

  Esas y más preguntas me agobiaban con el pasar de los minutos, junto al rugido feroz de mi estómago que rogaba por algo comestible.

  Resoplé con fuerza y apresuré mi caminata.

  Acabo de recordar que la comida no solo se resume a carne; sino también a frutos.

  Eufórico, elevé la mirada, comenzando a buscar, entre las ramas de los árboles, aquel fruto prohibido. También me escabullí entre arbustos para encontrar bayas dulces. Mi error el haber pensado que necesitaba cazar algo para alimentarme. Mi idea revolucionaria dio frutos, nunca mejor dicho. Me topé con peque?as bayas de tonos rojos y azules. No pude soportar más, por lo que abalancé sobre el arbusto.

  Sonreí de oreja a oreja. El dulzor de esta fruta era tan magnífico que, por un momento, saboreé el edén. Realmente me alegre por este descubrimiento.

  Pasé varios minutos devorando y devorando estos frutos, aunque no me llenaron el estómago, fue suficiente para renovar mis fuerzas. Al parecer estaba equivocado. Puede que las cosas mejoren hoy, pero todavía estoy perdido en medio de la nada y pese a que no pueda sobrevivir a base de bayas silvestres, esta comida me da la suficiente energía y ánimos para continuar.

  Aún hay esperanzas para mí. Solo tengo que mantenerme positivo. Con mejor humor retomé mi travesía, no sin antes llevarme más bayas para ir comiendo por el camino. Ahora que tengo algo dentro de mi estómago es momento de pensar en una mejor solución para mi problema.

  Si continúo vagando hacia el norte entonces tarde o temprano me alejaré de este bosque. Estoy seguro.

  Deambulé por horas, la comida se me había acabado, pero no mi perseverancia. Además, si necesitaba alimentarme más entonces solo tendría que buscar entre arbustos. Grata fue mi sorpresa al enterarme de que este bosque está lleno de bayas silvestres. Fui demasiado dramático y de verdad me siento ridículo por eso.

  Con mis pies cansados, detuve mi marcha por unos instantes para recuperar el aliento. Mientras observaba a mi alrededor con escepticismo, un breve destello llegó a mis ojos. Fue por pocos segundos, pero duró el suficiente como para saber de dónde provenía. Extra?ado de semejante suceso, seguí el rastro de aquella luz extra?a. Cuya luminosidad se intensificaba conforme me acercaba a su origen.

  Mis ojos se abrieron como platos y mis pupilas brillaban intensamente. Mi cabeza no podía procesar el milagro que estaba presenciando. Entusiasmado, introduje mi cabeza entera en el agua cristalina.

  Hallé un peque?o lago en medio de este desolado lugar. El agua es tan transparente que parece un espejo gigante tumbado sobre la tierra. Es increíble.

  Sostuve mi cabeza sumergida por un buen rato mientras succionaba a grandes sorbos todo el líquido que pudiese caber en mi barriga. Aunque el agua no tenga sabor, puedo decir que sabe mejor que cualquier otra cosa que he probado en mi vida.

  Devolví mi cara a la superficie cuando ya no podía mantener la respiración.

  Me faltaban palabras para expresar lo feliz que me sentía. Sin duda hoy la dama fortuna está de mi lado. Después de unos instantes decidí desvestirme y darme un ba?o, el hedor que desprendo podría acabar mareándome. Mientras dejaba que la corriente de lago llevase mi cuerpo, miré hacia las nubes y reflexioné sobre mi situación. Pasé por tantas cosas que… me cuesta creer que siga vivo. En verdad.

  Tengo tantas preguntas que podría llenar una página completa solo de las dudas que me carcomen.

  Es algo gracioso, pero anoche so?é que estaba en coma en el hospital. Que por algún milagro sobreviví.

  ?Quizás sea eso? Estoy postrado sobre una camilla y profundamente dormido, y todo esto sea producto de mi imaginación.

  Si es así entonces estoy jodido. Si llego a despertar en cualquier momento entonces no tendré dinero para pagar por mi recuperación. Lo que ocasionaría que yo saltase por la ventana para morir definitivamente y escapar de la deuda.

  Reí tontamente al pensar en esa alocada posibilidad, después, dejé caer mis párpados. Una tranquilidad que jamás había sentido abrazó mi ser.

  No dejo de pensar en todas las malas decisiones que tomé anteriormente. Pero si mi viaje a este extra?o lugar significa una nueva oportunidad para mí, entonces la tomaré. Si consigo sobrevivir, claro.

  Qué diferencia. Ayer estaba tan deprimido y ahora me siento tan lleno de vida… Incluso estoy sonriendo como bobo en estos momentos.

  Al final las cosas si mejoraron. Es buena se?al.

  Tengo que salir de aquí antes de mi racha de buena suerte termine.

  Inmediatamente me retiré del agua y me volví a vestir. Aunque esta ropa apeste a diablo es lo único que tengo.

  Acabando de ponerme la camisa de repente escucho, a lo lejos, a una bandada de pájaros que salen disparados hacia el cielo. Como si algo los hubiera espantado. Fue entonces que oí un chillido agudo y aterrador no muy lejos de donde estoy.

  No sabría explicar mi comportamiento, pero luego escuchar semejante aullido decidí adentrarme al bosque para investigar. Aunque lo más sensato sería alejarme, mis piernas parecían que se controlaban solas.

  Asustado y en alerta, me moví entre matorrales, teniendo cuidado de no avisar a lo que sea que estuviera en las profundidades.

  Los chillidos cesaron, pero un alarido resonó con fuerza en el aire. Cuando quise retroceder ya era tarde. Observé a una bestia que no era de este mundo. De apariencia horripilante, vi que tenía cuatro patas y era del tama?o de un camión peque?o.

  Pareciera como si un árbol hubiese cobrado vida y se transformó en esa bestia horripilante.

  Ese monstruo todavía no reparaba en mí. Sea lo que fuera esa cosa, estaba concentrada devorando a un animal.

  Sudor frío bajaba por mi espalda y mi respiración se entrecortaba.

  Definitivamente tenía que alejarme, sino yo sería el siguiente.

  Di un paso atrás, pero el ruido de una ramita crujiendo hizo que mi corazón casi se salga de mi pecho. Instintivamente me escondí detrás del árbol y oré, oré a Dios y a todos los santos para que esa cosa no me viera.

  Contuve la respiración y miré al cielo. Un escalofrío me invadió y mi pecho daba golpes como si tuviera un tambor dentro.

  ??Por favor!! ??Por favor!! ??Por favor!! — Rogaba en mis adentros.

  Un silencio sepulcral gobernó sobre el ambiente. Cerré mis ojos con tantas fuerzas mientras lágrimas salían como cascada.

  Fueron los segundos más largos de toda mi vida. Separé mis párpados cuando sentí que había pasado suficiente tiempo y ya no volví a escuchar al monstruo. Pero me equivoqué. No solo el monstruo seguía ahí, sino que estaba a mi lado. Observándome.

  En donde deberían de estar sus ojos solo había cuencas vacías. Su interior era tan negro como un abismo. Esta criatura parecía no tener alma.

  Grité aterrorizado y me eché al piso. Mis piernas no respondían. Estaba paralizado por el miedo.

  Cuando pensaba que sería devorado, el monstruo rugió con ímpetu, lo que me hizo despertar del shock. Decidido me eché a correr con todas mis fuerzas, pero instantes después fui interceptado por la bestia. Con un movimiento feroz logra golpearme con tanta energía que mi cuerpo sale disparado por los aires.

  Impactando con brusquedad sobre el piso apedreado, todo el aire de mis pulmones se escapa de mi pecho, haciendo imposible mi respiración.

  Con varios huesos rotos y al borde de la inconsciencia, observo como esa criatura se acerca a mí con un aura asesina.

  — ??Auxilio!! ???Auxilio!!!

  Tratando de recolectar oxígeno, mi torso se ensancha de forma grotesca.

  Comienzo a ver doble y a escuchar los sonidos de forma distorsionada. Estoy al borde de la muerte, otra vez. No podía creerlo. La fortuna no solo me abandonó, sino que maldijo mi persona. Estaba por tener un final horrible.

  Todo ese sufrimiento que tuve que pasar, ?para qué? ?Acaso fui el hazmerreír de unos seres cuya existencia no entiendo?

  Mi entorno se silenció y mis párpados pesaban. Era claro que no ocurriría un milagro que salvase mi trasero nuevamente.

Recommended Popular Novels