home

search

Capítulo 4: Hacia un nuevo lugar.

  Había pasado una semana en un abrir y cerrar de ojos y mi cuerpo finalmente recuperó toda su vitalidad, por lo que pronto comencé a trabajar más activamente en los campos. André me hospedó en su hogar en todo este tiempo. Afortunadamente pude notar como su actitud conmigo cambió en estos días.

  Al principio era demasiado directo y muy cortante, al punto de solo dirigirme la palabra cuando era necesario. Se debe al peque?o alboroto que ocasioné el primer día que nos conocimos. Es entendible, puesto que él es una especie de líder en este lugar y teme que mi presencia afecte no solo a su familia, sino a la aldea entera.

  Pero con el tiempo pude ganarme su favor, por así decirlo. Ya no desvía su mirada cuando hablamos y es más cortés con sus palabras. Todo gracias al esfuerzo que dediqué a mi trabajo en los campos de cultivo y en la granja.

  Debido a eso también pude limpiar mi imagen con algunos lugare?os de la aldea. Ellos también pensaban que mi presencia les daría complicaciones, pero gracias a mi esfuerzo, y también el apoyo de Limara, es que pude por fin ser visto con buenos ojos.

  Incluso André me encomendaba ciertos trabajos, puesto que, era costumbre que su hijo Darel no completara la tarea o, si lo hacía, era a medias. él solo se dedicaba a pasear en los bosques a hacer no sé qué y eso era algo que le molestaba a su padre, y su hermana siempre se preocupaba de que algún monstruo atacase a su hermano en uno de sus paseos.

  Pude adaptarme de cierta manera al trabajo de agricultor, pero tuve complicaciones en otros aspectos.

  En este lugar no existe la electricidad ni el agua potable. Si quería darme una ducha o lavar mi ropa pues tenía que salir en busca de un río para hacerlo. En mi anterior vida, aunque era un tipo que no tenía un sitio en el qué caer muerto, al menos gozaba de esas comodidades tan básicas y que ahora me parece todo un lujo.

  También me fastidia un poco tener que levantarme antes de que salga el sol, pero no tengo más opciones. Esta familia tiene una boca más que alimentar, por lo que no puedo darme el lujo de ser un holgazán. Quizás Darel, pero yo no.

  Por fortuna ya completamos la parte más complicada del trabajo, por lo que tengo más tiempo libre. La parte negativa es que por aquí no hay mucho que hacer a parte de contar las hojas de los árboles o ponerme a reflexionar sobre la vida. Tanto así que incluso podría titularme de filósofo en la universidad.

  La verdad, aunque mi anterior mundo era una bazofia, extra?o ciertas cosas de él.

  Me encuentro con la familia, sentado en el comedor. La luz de sol del mediodía se cuela por la ventana, chocando con las partículas del polvo.

  Limara nos había preparado una sopa de zanahorias y nabos junto a un trozo de pan duro. El vapor que desprendía la enorme olla cubría nuestro entorno.

  Partí un trozo de pan y lo remojé en el líquido para ablandarlo. Otra cosa a la que todavía no me acostumbro es la comida. A comparación de mi mundo, esta es menos sazonada y más simple.

  Comíamos en silencio, únicamente con el tintinear de los utensilios rozando con el plato y el masticar de los alimentos. Darel absorbía la sopa de forma molesta.

  — Ethan, dime, ?qué planes tienes para el futuro?

  El líder de la familia rompe el silencio con una pregunta que no esperaba oír.

  —Bueno… — rebuscando en mis pensamientos, trato de pensar en una respuesta. —todavía no lo sé.

  Me cayó un balde de agua fría. En un principio me prometí abandonar su casa una vez me recuperase para no ser una carga, pero esa promesa se fue alargando más de lo que yo pensaba.

  ?Hice mal en confiarme?

  Por supuesto, no esperaba quedarme para toda la vida, pero… no sé. No esperaba que fuese tan pronto.

  — Dijiste que viajaste de no sé dónde para buscar un trabajo. — Continúa. — ?Ya pensaste a qué te quieres dedicar?

  ?Dedicarme a algo? Nunca lo he pesado. Siempre que necesitaba dinero salía a robar por las noches a pobres desgraciados o buscar algún trabajo rápido como el que hacía en la fábrica.

  Además, no soy bueno en nada. ?Qué podría hacer si no tengo ninguna habilidad?

  Haciendo a un lado un plato vacío, André se cruzó de brazos.

  Bueno, quejarse no sirve de nada. Es mejor tener la barriga llena a morir de hambre, sobre todo luego de una jornada de trabajo.

  — Mira, no creas que te estoy botando, pero no cuento con los recursos para cuidar a alguien más. Espero me entiendas.

  — Sí… entiendo.

  No pude verlo a los ojos. Sentía vergüenza e incomodidad. Tan solo pude ver mi reflejo en la sopa que humeaba debajo de mi rostro.

  — Te doy las gracias por tu ayuda en nuestros campos, pero necesitas hacer algo por ti mismo.

  ?Qué puedo hacer? No tengo nada y tampoco quisiera volver a mis viejas costumbres.

  — ?Tienes familia? ?Quisiste dejarlos y buscar algo mejor?

  — No, no tengo familia.

  Reí internamente. Ellos son las únicas personas que conozco. Estoy solo. Aunque no sea la primera vez, aquí se siente distinto.

  Un silencio sepulcral gobernó sobre la mesa.

  Necesito pensar, ?qué puedo hacer para sobrevivir en un mundo desconocido? Lo primero es conseguir dinero y un sitio en el qué quedarme.

  ?Pero cómo lo consigo? O, mejor dicho, ?en dónde puedo conseguir esas cosas?

  La conversación siguió su curso.

  Le pregunté al due?o de casa si aquí podría encontrar algo, pero solo obtuve una negativa. Es una aldea peque?a que sobrevive con lo que produce.

  Limara intercedió por mí luego de un rato.

  — ?Y si vas a Olmir? Ahí podrías tener más chance de encontrar trabajo.

  — Sí, tiene razón. Aquí no encontrarás nada.

  — ?Y dónde queda? — Pregunté susurrando.

  — Darel irá en unos días a vender nuestras cosechas. Ve con él. — Moviendo sus ojos, André observa a su hijo. — ?Oíste? Ethan te va a acompa?ar.

  — Sí, sí. Ya escuché.

  Traté de eliminar los malos pensamientos que comenzaban a gobernar mi mente. Solo voy a conseguir desanimarme si creo que todo irá mal.

  Sobreviví dos veces a la muerte, puedo lidiar con esto. ?Qué tan difícil es encontrar trabajo en un mundo diferente al mío?

  Terminamos de comer. Limara limpió la mesa, llevándose los platos hacia la cocina.

  La seguí detrás para ayudarla. De vez en cuando le doy una mano con los quehaceres de la casa. Ambos comenzamos con la limpieza, sin dirigirnos la palabra. Ella limpiaba con el agua y jabón, y yo secaba los platos. Así fue por varios minutos.

  Quise decir algo para romper el hielo, pero no se me ocurrió nada. Y creo que a ella tampoco. Pude notar lo incómoda que se sentía debido a la charla que tuvimos en la mesa.

  — Perdona a mi papá. No creas que te estamos botando o algo así.

  — Tranquila. Ya es hora de encuentre algo.

  Terminamos de limpiar. Ella salió de la casa rumbo al río mientras cargaba un cesto lleno de ropa. Yo, por mi parte, me senté a las afueras de la casa mientras veía el paisaje monta?oso, descansando un poco antes de volver al trabajo.

  Suspiré.

  Tenía que buscar la forma de ganarme la vida. Aunque vaya a esa ciudad llamada Olmir, nada garantiza que encuentre algo. Sin mencionar que, como dije anteriormente: no tengo ninguna habilidad.

  Tragué saliva. Dije que eliminaría estos malos pensamientos, pero es complicado hacerlo si tengo todo en contra.

  Es más, ?dónde pasaré la noche? Hace tiempo que dejé de dormir en las calles gracias a esa caravana que encontré. No es la primera vez, pero no quisiera volver a pasar por eso.

  Qué desgracia la mía.

  Me quedé sentado y con la mirada perdida. Luchando internamente contra mis propios pensamientos pesimistas, tratando de contrarrestarlos de alguna forma.

  Sintiendo como mi pesimismo ganaba terreno, suspiré y separé mi trasero de la silla. Con intención de regresar al trabajo. Necesitaba distraerme.

  Quedarse sentado y lamentarse por cosas que aún no suceden es una pérdida de tiempo. Eso era algo que también quiero evitar en esa nueva vida, de ser posible.

  Antes de que pudiera alejarme lo suficiente escucho como la voz de André me llama desde el interior de la casa. Di media vuelta y regresé apresurado.

  — Ethan, ?estás ocupado? — Me pregunta.

  — Iba a los campos.

  — Deja eso por hoy. Quiero que me hagas un favor.

  Dando unos pasos hacia atrás, André toma una bocana de aire y grita el nombre de su hijo.

  — ?Darel! ?Baja!

  Pude escuchar como respondía el llamado de su padre desde el segundo piso. Bajando por las escaleras poco después mientras se restregaba sus ojos.

  ?Estaba durmiendo acaso…?

  — ?Qué pasó? — Susurra él, dejando salir un pesado bostezo luego de unos segundos.

  — Necesito que vayas al bosque a cazar algo peque?o para la cena. Ya no nos queda carne.

  Por unos segundos pude ver como su semblante brillaba con entusiasmo.

  Darel dio media vuelta, avanzando unos pocos pasos antes de que su padre lo detuviera en seco luego de decirle que tendría un acompa?ante.

  — Espera, esta vez irás con Ethan. Quiero que le ense?es a cazar.

  — ?Qué? ?Por qué? Solo me estorbará.

  Supe lo que pasaría a continuación.

  Ambos comenzaron a discutir. Darel negándose a llevarme consigo soltando argumentos solo válidos para él, y por el contrario su padre, insistiendo en que yo vaya junto a su hijo.

  Me quedé callado. No convencía meterme en la conversación.

  Pero por primera vez estaba de acuerdo con él. Honestamente no me agrada mucho el hijo de la familia y creo que él también opina lo mismo. Durante mi estancia solo hablamos lo necesario y eso solo en horas laborales. Fuera de eso ninguno de los dos se dirige la palabra.

  No sabía porqué André me pidió tal cosa. Supongo que espera que aprenda a conseguir comida por mí mismo si en el peor de los casos no encuentro un trabajo.

  — Pero…

  — ?Es una orden! Deja de hacerme perder el tiempo y hazlo que te digo.

  Darel fue apartado con un peque?o empujón dado por su padre. Quien se adentró a la casa para seguir con sus cosas. Pude notar como reprochaba entre dientes cuando vio que André estaba fuera de su alcance.

  Se rascó la cabeza y suspiró. Lo último que me dijo fue que esperase en la entrada de la casa.

  Luego de un rato de esperar sentado, Darel al fin regresó.

  Cargaba consigo dos arcos y estuches de flecha.

  — Toma, ponte la aljaba y sígueme. — Indica él.

  Bueno, ahora sé como se le dice al estuche de flechas.

  A como pude me coloqué la aljaba, rodeando el cinturón de cuero negro por mi cuerpo y acomodándolo sobre mi espalda. él lo hizo con una destreza envidiable.

  — Vamos, chico misterio. No quiero demorar todo el día.

  El hermano de limara me había apodado chico misterio con la intención de mofarse y desacreditar la verdad sobre mi origen, el que había compartido con la familia. Aunque ninguno me creía del todo.

  The story has been stolen; if detected on Amazon, report the violation.

  Al inicio de molestaba que me llamase así, pero con el tiempo dejé de darle importancia.

  Al fin y al cabo, desperdiciaría saliva si me ponía a discutir con él. Además, tampoco podría hacerlo de todos modos. No quería meterme en problemas con su padre y me que echase de la casa.

  Aunque ahora no sé si me importe eso puesto que técnicamente ya me botaron.

  Caminamos hacia el bosque. Las casas de la aldea se empeque?ecían conforme nos adentrábamos más y más.

  Durante mi estancia pude descubrir ciertos detalles de la familia, principalmente cuando charlaba con André durante los descansos en el trabajo. Por ejemplo, Darel es el hermano mayor, pero solo por una corta diferencia de tiempo, ya que, ambos son mellizos.

  Otra cosa es su hiperactividad. Al principio André me contó que su hijo era un ni?o tranquilo y que el miembro de la enérgico de la familia era Limara. Cuando esa información entró por mis oídos no pude imaginarme a esa chica con la misma actitud que su hermano.

  Son dos polos opuestos.

  Cuando quise indagar más sobre el tema André se negó a hablar. Su semblante oscureció por unos instantes y poco después pude notar una tristeza que se reflejaba en sus ojos. Luego de eso me ordenó que volviese al trabajo.

  Me parecía extra?o ese comportamiento. Pero dejé de insistir. De todos modos, no es de mi incumbencia meterme en asuntos ajenos.

  Bueno, dejando de lado los secretos de la familia. Darel y yo continuamos con nuestro trayecto.

  él iba a la cabeza. Ninguno de los dos se dirigía la palabra. Yo no tenía nada que decir y Darel estaba lo suficientemente concentrado en lo suyo como para ponerse a charlar conmigo.

  El sol brillaba en lo alto, quemándome la nuca. Acomodé mi cabello largo para me cubriese parte del cuello y así evitar esa molestia. Pero ahora sentía más caliente esa zona. También mi camisa se humedecía debido al sudor que se acumulaba en mi espalda.

  Cada cierto tiempo Darel se inclinaba hacia el suelo, inspeccionando la tierra.

  — ?Qué haces?

  — Busco huellas.

  — ?No ibas a ense?arme a hacer eso?

  — Te estoy ense?ando. Mira y aprende.

  Dios… pinche mocoso. — Susurré hacia mis adentros.

  él continuaba investigando la zona. Yo me limitaba a observarlo y tratar de adivinar lo que hacía. Desde mi perspectiva solo se agachaba y veía la tierra fijamente durante pocos segundos. Intenté hacer lo mismo viendo los puntos que él había observado, pero no notaba nada.

  Además, mi cerebro decidió recordar un evento que no es de mi agrado. Inmediatamente todos mis sentidos se pusieron en alerta, temiendo encontrarme otra vez con ese monstruo.

  Y es que al inicio no lo noté, pero llevamos caminando casi en línea recta, con ligeros desvíos, pero siguiendo una misma dirección. Creo que nos estamos alejando mucho.

  Cada vez me daba más miedo seguir avanzando, pero este sujeto se ve tan tranquilo. Como si ignorara la posible presencia de esa criatura. Si esa cosa nos encontraba entonces no habría nadie para salvarnos.

  Me estoy desesperando. ?Qué mierda está haciendo Darel?

  — Oye, ?qué estamos cazando? — Pregunto en voz alta.

  — Un ciervo.

  — ?Tu papá no dijo que cazaras algo peque?o?

  — Mi papá dice muchas cosas.

  Carajo, este mocoso está haciendo lo que se le da la gana. Podríamos estar en peligro, pero a él no le importa.

  Sudor frío bajaba por mi espalda y mi corazón se aceleraba con cada paso. Veía hacia todas las direcciones, observando los arbustos y vigilando cada esquina con el miedo de que algo grande y de cuatro patas saliera por sorpresa. Si ese resultase ser el caso, entonces poco y nada me importaría la seguridad del chico. Simplemente daría media vuelta y empezaría a correr como alma que lleva el diablo.

  Recé internamente. De verdad estaba aterrado de que esa cosa me encontrase de nuevo. Pensaba que ya había superado ese miedo, pero no es así.

  Mierda, tengo tantos pensamientos caóticos dentro de mí al punto de que estoy empezando a oír cosas. Me estoy volviendo paranoico.

  — Por cierto, ?cómo fue que me rescataron?

  — ?Qué? ?No te lo dijeron?

  Necesitaba distraerme con algo, sino las ansias me comerían vivo.

  — No. — Contesté.

  Atravesamos terreno difícil. Rodeamos arbustos y grandes árboles. Algunos pájaros que reposaban en las ramas emprendieron el vuelo, asustados de vernos cruzar entre los caminos.

  — Acompa?é a unos vecinos para matar a un lobo. Ese animal se metía por las noches y se comía a las ovejas. — Darel me vio por encima del hombro, sonriendo. — Pero el elemental de tierra nos ganó.

  Entonces me encontraron por casualidad. Y yo que pensaba que todo había sido un milagro.

  Bromeo.

  Pero poco importa ahora, sigo respirando y no me falta ninguna extremidad. Con eso es suficiente.

  — ?Qué eso? — Ladeé mi cabeza.

  — ?Es verdad! Vienes de otro mundo. Casi me olvido. — Se mofó entre dientes.

  — Sí, sí…

  El viento soplaba con fuerza y el sol descendía lentamente del cielo. Las nubes empezaban a cambiar su color. Creo que pronto iba a llover.

  — No te pongas así. Dime, ?qué se siente venir de otro mundo?

  — ?A qué te refieres? Pensaba que no me creías.

  — Difícil no hacerlo luego de revisar las cosas que tenías en los bolsillos. Principalmente por esa cosa cuadrada que se abre y se cierra.

  Detuve mis pasos.

  Mi cerebro analizó por varios segundos las palabras de Darel, como si estuviese armando un rompecabezas.

  ?Cuadrado que se abre y se cierra?

  Quedé petrificado y mi rostro palideció. Al principio, cuando Limara me devolvió mis cosas sentí que algo me faltaba, solo que no podía recordar qué era.

  Ahora todo tiene más sentido.

  No me digas que…

  Apresuré mis pasos, tomando a Darel por el hombro. Dando un sobresalto por mi repentino gesto.

  — ?Qué…? ?Qué te pasa? — Me pregunta frunciendo el ce?o.

  — ?Tienes mi teléfono? — Arrugando mi frente, junté ambas cejas.

  — ?Tu qué?

  — ?Mi teléfono! — Repetí con énfasis. — Esa cosa cuadrada.

  — Ah… eso.

  El chico desvió su mirada, preocupado. Rápidamente se apartó de mí y retrocedió algunos pasos.

  Seguí insistiéndole, pero se negaba a hablar. No fue hasta que vio mi cara enfurecida que decidió confrontarme. Me comentó que, efectivamente, se lo había quedado con la intención de venderlo cuando fuese a la ciudad.

  Además, quiso saber lo que llevaba dentro. Por lo que intentó abrirlo de algún modo…

  Por suerte lo cargaba consigo, llevando su mano hacia su bolsillo dejó ver un teléfono de color azul marino. Viejo y desgastado en las orillas.

  Me lo entregó.

  El miedo en mí se desvaneció cuando hice una revisión rápida. Está tal y como lo recuerdo.

  Todo cambió cuando lo abrí. Pude sentir el corazón sobre mi garganta, además de como mi alma se escapaba de mi cuerpo.

  — ?Qué…? ?Qué caraj…! ??Qué le hiciste!?

  — ?Perdón! ?Perdón! Solo quería ver qué tenía adentro…

  — ??Y tenías que destrozarlo!? — Cubriendo mi rostro con la mano, apreté mi piel con furia.

  La pantalla estaba levemente levantada en una esquina, pudiéndose observar los circuitos del interior. Sin mencionar que también le faltaban algunas teclas y estaba rayado en varios puntos. Como si le hubiesen restregado algo puntiagudo por la superficie.

  Traté de suprimir mi enojo. Respiré hondo y observé al cielo.

  — ?Ya…! ?A la mierda! — Agité ambas manos para dejar ir la frustración que cargaba. — ?Vámonos!

  — ?No ten pongas así! — Resopló. — Estoy seguro que de donde vienes puedes conseguir más.

  Giré sobre mí mismo y le lancé una mirada iracunda. Al ver mi genio Darel solo pudo levantar ambas manos, indicándome que ya no diría nada más.

  Por Dios. Esto es demasiado.

  No solo me roba descaradamente, sino que también no se disculpa y para colmo reniega de mi actitud. ?Qué clase de educación le dieron a este mocoso?

  De verdad estoy tan molesto… Deseé enormemente azotarlo con un látigo. Como si una madre castigara a su hijo malcriado.

  Continuamos con nuestra labor. Darel siguió la pista de un animal. Decidí no quedarme callado por el resto del viaje y le expresé que acabásemos rápido con esto. Acatando mis órdenes a rega?adientes.

  Al capturar a un par de animales peque?os, ambos volvimos a la aldea.

  Es increíble, pero todavía seguía enojado durante el camino de regreso.

  Estas cosas son las únicas posesiones que tengo en este mundo y por eso no deseo perderlas. A pesar de que ahora no me sirvan para nada, siento que son par de mí… de mi historia. Me ayudan a recordar quién soy, pese a que no me sienta orgulloso de mi pasado, y si en algún momento vuelvo a morir entonces… no sé, quiero que estas cosas sean la huella que deje en este mundo. Aunque nadie sepa qué son exactamente.

  Me hacen sentir especial de alguna forma.

  Como sea.

  Llegamos a casa sanos y salvos. Su padre se sorprendió de que esta vez su hijo no lo desobedeciera. él pudo notar nuestras caras largas, pero no preguntó nada al respecto. Lo único que quiso saber fue si Darel me ense?ó algo de lo que él le pidió.

  Contesté de forma positiva. Creo que ya tuve demasiado enojo por un día.

  La noche cayó sobre nosotros, cubriendo el cielo con un enorme manto oscuro. Disfrutamos de una cena deliciosa; carne de conejo asada y papas hervidas. Fue lo mejor que probé en varios días. De nuevo, no hubo mucha conversación en la mesa, quizás algún que otro chiste malo de Darel, pero nada más.

  Subí a mi habitación, completamente agotado. Mis párpados pesaban y la cama gritaba mi nombre como si de una damisela coqueta se tratase.

  Dejé caer mi cuerpo y miré al techo, quedándome en esa posición por un rato.

  Por curiosidad decidí revisar mi teléfono. Darel da?ó gran parte del teclado, pero todavía podía distinguir los botones en el interior de la carcasa. Fue entonces que introduje la u?a de mi dedo me?ique para tratar de presionar el botón de encendido.

  Para mi sorpresa el teléfono encendió con normalidad. Suspiré aliviado. Incluso todavía le quedaban tres barritas de carga. El tipo al que le robé esto tenía un dispositivo de buena calidad.

  Navegué por el menú con nostalgia. Sonriendo tontamente al revisar los números de algunas de mis chicas favoritas y recordando momentos agradables con ellas. Me pregunto si me extra?arían… Dios, de verdad quisiera repetir uno de esos momentos para desestresarme. He pasado por tanto desde que llegué aquí y algo me dice que solo es el principio.

  Viendo la galería de imágenes me topé con una foto que no esperaba volver a ver y que destruyó mi noche tranquila.

  El cuerpo de Thomas tendido en el piso con un agujero en su cabeza. Desvié la mirada y casi lanzo mi teléfono por los aires debido a la repugnancia que me ocasionó. Inmediatamente borré la imagen, incluido el contacto y el mensaje que le envié a Jimmy. Quería olvidarme de todo esto.

  Para tratar de relajarme, coloqué algo de música, con el suficiente volumen para que yo sea la única persona que la escuchase.

  No me di cuenta cuando fue que cerré mis ojos.

  Me levanté a media noche y salí de la habitación. Tuve cuidado de no tropezar, aquí es tan oscuro que no logro ver ni mi propia nariz.

  Otra cosa a la que todavía no me acostumbro es salir en medio de la oscuridad para hacer mis necesidades. Principalmente por el frío que patea mi trasero.

  El ba?o se encuentra algo alejado de la casa. A pesar de llamarlo ba?o, en realidad es un cubículo con un agujero en la tierra. La primera vez que lo usé me resultó muy incómodo… sin mencionar que aquí no existe el papel higiénico, así que, la limpieza también es complicada.

  Mejor me detengo ahora.

  Después de ordenar regresé a la casa, no sin antes darme cuenta de una tenue luz que provenía del jardín. Me ganó la curiosidad, así que me acerqué cuidadosamente para investigar.

  Limara se encontraba limpiando una especie de altar hecho de piedra. Apenas pude distinguirla debido a la poca visibilidad del entorno.

  — ??Quién es!?

  Creí haber sido cauteloso, pero aun así la chica se percató de mi presencia. Di unos pasos hacia el frente, dejándome ver.

  — Tranquila. Soy yo. — Comenté levantando las manos.

  — Me asustaste…

  Ella suspiró aliviada, invitándome a unirme poco después.

  Estando a su lado pude notar una especie de pintura dibujada sobre la superficie lisa de una piedra. A pesar de estar algo deteriorada por los a?os, distinguí la silueta de una mujer, además de su nombre: Asterácia.

  — ?Qué haces?

  — Limpio la tumba de mi mamá. No tuve tiempo de hacerlo en el día.

  ?A estas horas de la noche?

  Es una aldea tranquila, no me cabe dudas. Pero de todas formas algo podría sucederle si no es cuidadosa. Sin mencionar que me parece exagerado que lo haga ahora y no esperar hasta ma?ana.

  Supe que algo le había pasado a la se?ora de esta familia cuando no pude verla los primeros días que me quedé en su hogar. Pero preguntar acerca de ella me parecía algo indiscreto. Aun así, siento curiosidad por lo que le sucedió.

  Además, en su rostro se refleja una tristeza reprimida. Deseando soltar algo.

  — ?No es un poco tarde?

  — Sí, pero a esta hora no molesto a mi papá ni a mi hermano. — Susurró.

  — ?Y por qué los molestarías?

  Limara contuvo su respiración y apretó los dientes.

  Era claro que necesitaba hablar con alguien. Aunque no entiendo porqué ocultarlo teniendo a su padre y hermano a su lado. Me senté junto a ella, observando la pintura de su mamá.

  — Qué bonita pintura. Se veía muy joven.

  — Sí… ella murió cuando yo era una ni?a. — Comentó suspirando. — Cuando la visito siempre me siento culpable.

  La melena de Limara se movía al ritmo del viento, desordenando unos cuantos mechones alrededor de su frente. La débil luminosidad proveniente del farol iluminaba serenamente la atmósfera. Cantos de insectos se escuchaba a nuestro alrededor.

  Ella movió sus ojos en mi dirección, pudiendo ver mi reflejo en sus pupilas brillantes.

  — ?Tienes tiempo para escucharme?

  — Oye, ?estás segura de que quieres hablar de esto? Digo, tienes a tu papá y a tu hermano.

  Cerré mis ojos y apreté los labios.

  Inmediatamente me arrepentí de haberla encontrado. A pesar de querer saber esa historia, no soy bueno con las palabras. Temo decir algo fuera de lugar o no saber cómo subir sus ánimos.

  — Siempre que vengo a limpiar su tumba comienzo a llorar a mares y si algún vecino me ve enseguida llaman a mi papá. él ya tiene muchos problemas como para molestarlo con mis cosas, y Darel es un bruto.

  — Sí, tienes razón. — Reí entre dientes.

  Tomé una bocanada de aire y lo solté con un suspiro. Preparándome mentalmente.

  — Bueno, te escucho.

  Limara separó sus labios, pero no hubo ningún sonido. Las palabras se atoraron en su garganta. Supuse que no sabía cómo comenzar, así que debía hacerlo yo.

  — ?Por qué dices que te sientes culpable?

  — Es que…

  Sus ojos se cubrieron de agua, dejando caer peque?a una gota por su mejilla. Me asusté.

  — Perdón, perdón. No quería hacerte llorar.

  —No, tranquilo. Es mi culpa.

  Limara respiró hondo, tratando de calmar sus sentimientos. Hubo una pausa y luego de un rato empezó a hablar. Sus palabras apenas eran audibles, perdiéndose con el viento.

  — Fue mi culpa. — Cerró sus ojos. — Ella salió al bosque para buscarme porque me había perdido.

  Su boca temblaba y sus mejillas enrojecieron.

  — ?Tu papá no fue con ella?

  — No. él y mi hermano estaban en la ciudad ese día. — Continuó. — Nos quedamos solas. Yo salí a jugar al bosque y luego me perdí por horas hasta que se hizo de noche.

  La escuché con atención y conforme las palabras salían de su boca pude comprender mejor sus sentimientos. Lamentablemente perdió a su madre frente a sus ojos debido a una tormenta que apareció de repente. Un rayo impactó cerca de ellas, destrozando un árbol cercano. Reprimió sus sentimientos desde ese día. Estaba tan deprimida que apenas hablaba e incluso, dentro de sí tenía la idea de que su padre la odiaba debido a la muerte de su esposa a causa de ella. Aunque claramente no era así.

  Fueron a?os difíciles para la familia, pero con el tiempo lograron salir adelante. Aunque no puedo decirlo lo mismo de Limara. Ella continúa lamentándose.

  — Muchas veces deseo volver en el tiempo y evitar que eso suceda. — Agrega mientras observa a las estrellas.

  — Mira, sé qué se siente perder a una madre. ?Recuerdas que esta tarde dije que yo no tenía familia?

  — Sí…

  — Fue literal. — Forcé una sonrisa. — Antes de venir aquí yo perdí a mis padres cuando era ni?o. Desde ese día estuve solo, incluso ahora.

  — ?De verdad? Lo siento.

  — No tienes porque disculparte. — Me encogí de hombros. — Pero a veces si me gusta imaginar cómo hubiese sido mi vida si mis papás no hubieran muerto. Entiendo que te sientas culpable, pero fue un accidente. Si continúas pensando así jamás podrás estar tranquila. — Coloqué mi mano sobre su hombro. — Además, piensa en cómo se sentiría tu mamá si te viera triste todo el tiempo.

  — Sí… creo que es verdad.

  — Solo, no sé, intenta ya no pensar en eso.

  Desconozco si lo último que dije fue lo mejor o si fue estúpido. Pero creo que no metí mucho la pata. Como sea, seguimos conversando un poco, dejando a un lado la tristeza. Ella pareció bastante curiosa sobre mi antigua vida. Confesándome que al principio dudaba de mí, pero terminó creyéndome luego de contarlas algunas anécdotas.

  Por supuesto, obvié la parte en la que era un delincuente. No quería que me odiase o se sintiera incómoda al estar cerca de mí.

  Regresamos a la casa.

  Cuando entré en la habitación inmediatamente dejé caer mi cuerpo sobre el colchón de paja y me dormí casi al instante. Lo malo de todo esto fue que amaneció muy rápidamente. Estaba tan agotado que me negaba a salir de la cama ese día, pero me obligué a hacerlo.

Recommended Popular Novels