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La vida interna (I): Separación.

  Al volver, Maribel descubrió que la caravana ya estaba lista. Al parecer, todos habían pasado sus pruebas mientras ella seguía atrapada con los examinadores.

  —?Cómo les fue? —preguntó.

  —Bastante bien —respondió Thot—. Yo pasé, Elena pasó, Richard pasó, Sofía y Amara también.—Miró al grupo—. No es común que en una sola caravana haya tres personas con raíces aptas para cultivar.

  Amara suspiró.

  Maribel ladeó la cabeza.

  —?Amara? ?Te sientes bien?

  Ella evitó su mirada.

  —Estoy perfecta.

  —?Bueno! —Thot subió al asiento del conductor—. Yo me retiro. Estas personas no se devolverán solas a sus hogares.

  Maribel asintió.

  —Gracias por la buena compa?ía, Thot.

  Thot se quedó quieto.

  —?Eh?

  —Es una costumbre de donde vengo —a?adió Maribel—. Agradecer cuando hay cordialidad y armonía entre compa?eros de viaje.

  Pfff.

  Alguien escupió agua.

  Cof. Cof.

  Thot la miró con expresión tensa.

  —Maribel… por favor, no digas nada más.

  Ella frunció el ce?o.

  —?Dije algo inapropiado?

  Amara sonrió de lado.

  —Si eso es “cordialidad”… quizá yo también la quiera contigo.

  Maribel parpadeó.

  —Yo no ofrecí—

  —Especialmente si es contigo —continuó Amara—. Aunque no garantizo armonía… al menos no en las voces.

  Silencio.

  Richard sonrió ampliamente.

  —El río amortigua bien los sonidos, ?sabes?

  —No. No. Eso no es lo que—

  —Una pena —a?adió Amara—. Me hubiera gustado ser Thot.

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  Las carcajadas estallaron.

  Maribel se llevó una mano a la frente.

  No importó cuántas veces intentó corregirlo.

  Entrecerró los ojos, con un leve rubor en las mejillas.

  Para cuando terminó, el da?o ya estaba hecho.

  Unos minutos después, el sonido de muchos pasos se mezcló en el aire.

  Una humana y un ni?o lobo entraban a la monta?a tras la zona de reclutamiento, seguidos por un peque?o grupo de cuatro personas.

  El lugar tenía una especie de parecido a un complejo donde cada uno tenía su residencia.

  Si uno quería subir, debía mejorar en cultivo.

  Y si lograba hacerlo, encontraría que el lugar es más espacioso, no hay más casas sino mansiones.

  En el camino Maribel y Pedro tuvieron una incómoda conversación respecto a si es animal o persona.

  Maribel recordaba la información que le dieron.

  ?Cerca de la entrada al patio interno tienen una biblioteca donde reúnen archivos como: distintos manuales de cultivo, técnicas marciales, técnicas con instrumentos, técnicas de cocina, información sobre bestias, historia y entre otras cosas.?

  Ella vio la entrada al patio externo, las puertas se abrieron cuando mostró el certificado al guardia.

  ?La entrada es gratis tres veces a la semana, el resto de visitas tienes que pagar... aunque eso es solo para mi por ser discípula externa, los internos pagan solo si entran más de sietes veces, mientras que los discípulos del núcleo solo pagan si entran más de quince veces en una misma semana... como si alguien volviera tan seguido.?

  —Maribel ?Cómo es que te mandaron al patio externo? tiene que haber un error —Amara parecía triste— Además puedes afectar la mente de otros, esas cosas no se ven más que en 3 relatos en la historia.

  Sofía resopló. —?Qué les pasa a esa gente?.

  —Los relatos son solo lo que se relató.

  Dijo Richard mientras se diría al patio de discípulos internos.

  —Tal vez es más común de lo que parece. —propuso.

  —Adiós —Elena se despedía mientras iba con ellos, de alguna manera parecía divertida.

  —...

  Mientras veía a su grupo alejarse, una idea traviesa vino a la mente de Maribel.

  —Richard te deseo suerte, ojalá esas dos te dejen salir vivo esta noche y puedas ver la luz de la ma?ana.

  La multitud se volteó a ver a los tres caminando juntos, mientras las miradas de envidia no paraban de llegar.

  Maribel rio por todo lo bajo.

  Algunas auras se encendieron y la sangre se drenó del rostro del hombre.

  Maribel suspiró.

  —?Así que ellos tienen tanto talento? ?Cuánto les tomará alcanzarme? tal vez un día... o unas horas.

  Una voz interrumpió su pensamiento.

  ?Si la secta desprolija recursos, entonces dales entre un a?o y medio a?o?

  Maribel abrió la boca.

  —?Me estás bromeando? yo no absorbo tanta energía, pero dices que ellos me alcanzarán en tanto tiempo.

  ?Tu cultivo no es de qi. Deja eso a los métodos de ahora.?

  Maribel levantó una ceja.

  Las personas empezaban a mirarla con extra?eza.

  Una chica le susurró a otra.

  —Está hablando sola.

  Maribel suspiró.

  Maribel y Pedro entraron a la zona de recepción de la biblioteca.

  Aunque el uso de los libros era controlado, las resolución de preguntas no lo era.

  —?Cómo puedo ganar puntos?

  La persona que trabajaba en el lugar era una chica morena, no parecía natural sino más bien parecía algo como la cerámica de barro, pero en piel humana, era incómodo de ver para Maribel.

  —Si vino alguien. —dijo sorprendida la mujer —digo... hola, dígame su pregunta.

  —?Cómo puedo ganar puntos de contribución?

  La mujer la miró confundida.

  —?No te dijeron eso ya?

  —No

  La mujer la miró.

  —?Estás buscándome problemas o te marginaron como a monje que come cebolla y ajo antes de meditar en grupo?

  Maribel se encogió de hombros.

  —Al parecer es lo segundo.

  Supiro.

  —Bueno... puedes ir al centro de esta ciudadela, hay un gran edificio que se llama Aventuras. Las personas suelen acudir para recibir encargos; si tienes suerte te darán un contrato permanente, como a mi en la sección de preguntas.

  —Gracias

  —Disculpe, le recomiendo no llevar al ni?o con usted.

  —?Ocurre algo malo?

  Pedro no llevaba su capucha, su cola estaba expuesta al mundo.

  —Es inusual que se vean ni?os cerca, suelen ser problemáticos cuando se va a hacer cosas fuera del hogar, así que las sirvientas cuidan de sus hijos.

  Maribel rio entre diente.

  —No te preocupes por eso, estará bien.

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