Me despierto con una extra?a sensación de desorientación y sin saber muy bien donde estoy, por lo que miro a mi alrededor mientras voy recordando poco a poco lo sucedido antes de quedarme dormida.
Noto que estoy en una de las incomodas camas del carruaje y que además se está moviendo, cosa que me hace preguntarme cuanto tiempo he estado dormida para no estar todavía en la posada. En el centro del carruaje veo sentadas a mi madre, Lianhua y Lingxi, por lo que las llamo, o al menos lo intento, porque al intentar hablar solo sale un extra?o ruido que me llena de vergüenza.
Pero el extra?o ruido que hago es suficiente para que Lianhua se dé la vuelta y exclame “?Guifei Xiang, Zhāohuán Wen esta despierta!”
Mi madre se levanta y se acerca a la cama donde estoy mientras Lingxi se asoma a una de las ventanas y les dice a las Nei Wei que paren el carruaje. Noto que Lianhua también se levanta y parece ansiosa por acercarse donde estoy, pero se queda en el sitio para dejar sitio a mi madre.
“Wen, ?Estas bien?”, me pregunta mi madre mientras me pone una mano en la frente. “Tanto la medico de las Nei Wei como Anciana del clan Yao me decían que era normal, pero has estado dormida tanto tiempo que ya empezaba a preocuparme.”
Esas palabras me hacen preocuparme, por lo que tras varios intentos y carraspeos al final consigo preguntar con voz ronca “?Cuánto tiempo he estado dormida?”
“Has estado dormida diez días, Wen”, me contesta mi madre.
Es una contestación que no me esperaba. Podría suponer uno o dos días, pero con diez días básicamente no estaba dormida, estaba en un maldito coma. Mientras pienso en mi situación e intento recordar todos los problemas derivados de estar en coma, de repente me doy cuenta de que en este mundo no existen los goteros ni las vías intravenosas para alimentar a los pacientes, y pronto me doy cuenta de otra situación.
Miro a mi madre y le digo “Creo que tengo un problema.”
Mi madre se asusta y rápidamente me pregunta “?Qué te pasa, Wen?”
“No tengo hambre”, le contesto a mi madre. “He estado diez días dormida sin comer ni beber y no tengo ni hambre ni sed, eso es extra?o.”
Veo que mi madre suspira de alivio y me dice “No te preocupes por eso, Wen. La medico de las Nei Wei me ha estado dando unas píldoras de ayuno que llevan siempre para casos de emergencia.”
Esa explicación parece suficiente para mi madre, pero a mí no me dice nada, por lo que le pregunto “?Qué son esas píldora de ayuno?”
Mi madre me sonríe mientras me acaricia la cabeza y me contesta “Son unas píldoras que proporcionan a quienes las toman suficiente sustento para sobrevivir durante un día. No son muy populares debido a lo caras que las venden los alquimistas, pero son muy útiles en las circunstancias adecuadas.”
Quedo en shock al escuchar la explicación de mi madre y dejándome querer saber más sobre las píldoras, ya que entre estas píldoras de ayuno y la que me permitía respirar agua, sus efectos son poco menos que milagrosos.
Pero otro pensamiento más mundano me asalta de repente y me doy cuenta de que estas píldoras son el medicamento para adelgazar definitivo. Quita el hambre, te alimenta y no parece tener efectos secundarios. Si pudiera fabricarlas y volver a mi antiguo mundo, en menos de un a?o me convertiría en la persona más rica del mundo.
Mi madre me continúa acariciando la cabeza sin hablar mientras mi mente continúa divagando en improbabilidades poco constructivas como suelo hacer, cuando Lingxi nos interrumpe al acercarse y decirle a mi madre “Furen, han decidido aprovecharemos para hacer la parada para comer.”
Mi madre deja de acariciarme la cabeza y tras mirarme le dice a Lingxi “Como hemos dado a Wen una píldora de ayuno esta ma?ana, creo que es mejor que hoy no coma nada.”
Quiero protestar ante esa injusticia, pero mi clara falta de hambre hace que me lo replantee y al final decido no hacerlo. En vez de eso le pregunto “?Madre, puedo hablar un momento con Lianhua?”
Mi madre me sonríe y se levanta mientras me dice “Por supuesto. Tomate todo el tiempo que quieras mientras voy a buscar a la médico para que te revise.”
Mi madre sale del carruaje y Lianhua se acerca a la cama en la que estoy y se arrodilla a mi lado mientras me pregunta “?Qué es lo que quiere, Zhāohuán Wen?”
“Has estado en todas mis sesiones con Jiaoliu Feng”, le contesto a Lianhua. “Iba a preguntártelo cuando llegáramos a la ciudad, pero creo que ahora es más importante. ?Crees que serás capaz de ayudarme con los ejercicios que hacía con ella?”
Lianhua parece pensativa un momento, pero enseguida me contesta “No creo que haya ningún problema, Zhāohuán Wen. No son muy complicados y si notamos algún problema podemos ir corrigiendo sobre la marcha.”
“Perfecto”, le digo a Lianhua. “Entonces cuando termines de comer tendremos una sesión. Me siento incomoda, supongo que por estar tantos días seguidos acostada. Una sesión de estiramientos puede ayudar mucho en esta situación.”
Lianhua asiente con seriedad y mientras esperamos a la llamen para comer, le voy preguntando por lo sucedido estos diez días y con sus contestaciones me doy cuenta de que estar dormida ha sido casi una bendición, ya que así no he tenido que soportar otros diez días más de aburrido viaje. Aunque lamento no haber visto el Pantano de la Niebla, ya que tenía curiosidad por ver cómo era.
Al cabo de un rato Lianhua se marcha para comer y una Nei Wei, que supongo será la médico de la que hablaba mi madre, sube al carruaje y me hace una serie de preguntas y un reconocimiento de mi estado físico, para concluir al final de este que estoy bien y con el tiempo me recuperaría sin problemas.
Y además me indico que a partir del día siguiente empezaría a comer, pero el primer día solo tomaría papilla y luego comidas ligeras, ya que como no había terminado el Templado de las entra?as y venas, tenía el estómago débil por el ayuno y tenía que volver a acostumbrarlo a la comida.
Tras sus indicaciones la medico se marcha y vuelve Lianhua, que me baja del carro y veo que ha puesto en el suelo unas mantas, donde me acuesta y me ayuda a realizar lentamente mis ejercicios para no hacerme da?o el primer día, todo ello bajo la mirada atenta de mi madre, Lingxi y las Nei Wei, que parecen haber hecho de la visión de mis ejercicios algo con lo que entretenerse mientras esperan a que termine.
Tras terminar volvemos a subir al carruaje y proseguimos el viaje. Los dos siguientes días pasan sin demasiado que hacer más allá de los ejercicios con Lianhua, los cuales han sido acompa?ados con consejos de las Nei Wei, además de la comida ligera y claramente insatisfactoria que me han estado dando.
Por otro lado he estado intentando comprobar como de efectivo es el ba?o que me dio el clan Yao más allá de dejarme en coma durante diez días, pero si notar nada, al final desisto y simplemente hago que Lianhua me traiga los libros que compre para dedicarme a leerlos.
Y por fin a eso de media ma?ana del tercer día el paisaje va cambiando y al fondo, con esa extra?a percepción que hay al ver las cosas lejanas en un mundo que no tiene curvatura, veo lo que parece una ciudad y noto que los campos de cultivo empiezan a ser más abundantes y los campesinos más numerosos.
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Al acercarnos a la ciudad y ver más claramente sus detalles, noto las diferencias con la capital imperial. Aunque sus murallas son igual de altas, las afueras de la muralla están llenas de casas bajas de aspecto pobre, aunque no llegan al nivel de llamarlas chabolas.
Al acercarnos, parece que alguien se ha alarmado al ver a un gran número de personas armadas acercándose a la ciudad, ya que un grupo de jinetes, claramente guardias o soldados, se acercan desde la ciudad y veo que se paran para interceptar la comitiva.
Al llegar a los jinetes nos paramos y las Nei Wei que están al principio de la comitiva intercambian una palabras con ellos, tras lo cual veo que uno de los jinetes sale al galope en dirección a la ciudad mientras el resto de los jinetes se ponen al frente de la comitiva y nos abren paso hacia la ciudad.
Una vez entramos en la zona de chabolas veo que la gente se aparta rápidamente del camino de los jinetes mientras contemplan la comitiva con curiosidad desde las ventanas de las casas y las calles adyacentes. Pero más allá de la curiosidad de la muchedumbre, no pasa nada rese?able y llegamos a la puerta de la muralla, que ya está abierta y con un contingente de guardias que nos parecen estar esperando.
Nos volvemos a parar y nuevamente las Nei Wei hablan con los guardias, tras lo cual una de ellas corre hasta nuestro carruaje y se acerca a mi madre, que esta asomada a la ventana y le dice “El capitán de los guardias nos dice que el gobernador de la ciudad quiere reunirse con usted. ?Qué le decimos?”
“Dile que estoy cansada del viaje y necesito descansar”, le contesta mi madre. “También dile que cuando este recuperada, enviare un mensaje al gobernador para concertar una cita con él. Aparte, dile que agradeceríamos que alguno de sus hombres nos guiara hasta el Palacio del Loto Celestial para no tener que ir preguntando y dando vueltas por la ciudad”
La Nei Wei asiente y vuelve al principio de la comitiva, donde intercambia unas palabras con el hombre que supongo será el capitán de los guardias. Tras una breve discusión, veo que el mismo, junto a media docena de guardias, se pone al frente de la comitiva y nos ponemos en marcha detrás suyo.
Según vamos avanzando por lo que supongo que es la calle principal, noto claramente que la forma de las construcciones de esta ciudad es diferente a las de la capital. Todavía hay una clara temática oriental, pero hay las suficientes diferencias aquí y allá para haber formado su propio estilo.
Y lo mismo pasa con la ropa de la gente que se para a mirarnos pasar. El corte es parecido, pero los patrones y los colores son radicalmente distintos. Si en la capital la gente que vi en la calle llevaba ropajes con patrones de colores brillantes, aquí parece que se llevan colores más lisos y planos.
Lo que si me fijo es que muchas de las personas que veo en esta parte de la ciudad casi me hacen creer que he entrado en algún tipo de feria medieval o incluso peor, en algún tipo de videojuego de aventuras. Mucha de la gente que veo esta armada e incluso algunos de ellos llevan armaduras.
Casi todos los que veo armados llevan armas de filo como espadas o sables, pero aquí y allá veo otras armas como lanzas o incluso alguna ocasional hacha. Se por mis estudios de geografía que la ciudad de Xi’an está cerca de la frontera, pero no puede ser tan peligroso, ?Verdad?
Decido salir de las dudas y pregunto “Madre, ?por qué hay tanta gente con armas por la calle y la guardia no les dice nada?”
“Wen, esa gente es lo que se suelen llamar cultivadores errantes”, me contesta mi madre. “Son gente que quieren seguir el camino del cultivo, pero por una razón u otra no pasaron el corte para ser reclutados por la secta o por el ejército.”
“Como no tienen acceso a los recursos que proporcionan la secta o el ejército, tienen que buscarse la vida como pueden”, continua con su explicación mi madre. “Y la ciudad de Xi’An está cerca de una zona llamada el Bosque de las Sombras Acechantes. Es un lugar donde van a cazar bestias y buscar recursos como hierbas espirituales que luego venden, intercambian o usan para poder impulsar su cultivo.”
“?Pero cultivar no es solo atraer el Qi como cuando templas el cuerpo?” le pregunto a mi madre con lo que creo que es una más que razonable duda.
“Wen, lo sucedido durante tu iniciación al cultivo ha hecho que tu visión del cultivo este sesgada”, me comenta mi madre mientras continuamos nuestro recorrido por las calles de la ciudad. “La gente tarda mucho tiempo en cultivar, y cuanto más bajo es tu talento más tardas en cada paso. Poniéndome de ejemplo, ya que mi talento es promedio y nunca seria escogida por la secta o el ejército, incluso con el apoyo de mi familia por sus expectativas de que tuviera un buen matrimonio, tarde casi diez meses en hacer lo que tu tardaste menos de un día.”
Parpadeo mientras asimilo lo que me ha dicho mi madre y de repente comprendo un poco más claramente todas las reacciones de aquel día. Lo que hice es el equivalente a que sin haber entrenado nunca participara en una carrera de los cien metros lisos y batiera todos los récords mundiales habidos y por haber.
“Veo que en tu cabecita has comprendido al menos un poco lo que realmente hiciste”, me dice mi madre al ver mi expresión. “En cuanto a tu pregunta sobre el cultivo, hay maneras de acelerarlo, aunque en la fase de templado del cuerpo la única manera de hacerlo es usando una formación como la que te dejo usar tu padre.”
“Hay lugares donde maestros de formaciones han creado ese tipo de formaciones y se las alquilan a todo aquel que quiera”, continua mi madre. “Pero hacerlo es caro, muy caro. No hay manera de que una persona normal pueda pagarlo sin ahorrar durante varios a?os. Por eso los cultivadores errantes arriesgan sus vidas en lugares peligrosos cazando bestias que pueden matarlos si cometen errores, ya que es la única manera que tienen de ganar el suficiente dinero como para impulsar su cultivo y llegar a algún sitio.”
“?Pero cómo ganan el dinero con las bestias?” Le expreso mis dudas a mi madre. “No hay manera de que la piel de un lobo u oso puedan pagar las cantidades de dinero que estas insinuando.”
“No cazan animales normales, Wen”, me contesta mi madre. “Cazan bestias espirituales como los caballos que tiran de nuestro carruaje. Por poner el ejemplo del lobo, serian lobos casi el doble de grandes, el doble de rápidos y más resistentes que uno normal. Y además sus colmillos y garras serían más afiladas y duras, pudiendo perforar fácilmente la piel de un cultivador a pesar de su resistencia aumentada.”
“Pero eso no me dice la razón de que sean tan valiosos y como se puede ganar dinero con ello”, me quejo a mi madre.”
“Son tan valiosos porque sus pieles, carne, huesos e incluso sangre tienen multitud de usos, pero todos ellos son para cultivadores que están más allá del templado del cuerpo”, me dice mi madre en contestación a mi queja. “Cuando termines el templado del cuerpo, lo cual imagino que harás sin problemas a los doce a?os cuando termine de formarse tu dantian, hablaremos de la apertura de las puertas y lo que significa.”
Me cruzo de brazos y me enfurru?o en una clara protesta por la manía de mi madre de ocultar lo que sabe sobre el cultivo.
Sin ganas de seguir conversando tras el claro caso de abuso de poder sobre la información, miro por la ventana del carruaje y veo que hemos llegado a otra zona de la ciudad. En esta zona veo que las ropas son más lujosas y no veo a ninguno de los que en otro contexto no dudaría en llamar aventureros.
Al final llegamos a una enorme plaza en la que destaca un enorme palacio que hay en uno de sus bordes. Por un momento pienso que es el Palacio del Loto Celestial en el que vamos a residir los próximos dos a?os, pero en la plaza giramos hacia el lado contrario donde esta ese palacio y veo que nos dirigimos a un palacio que, a pesar de que es grande, no llega al tama?o de la monstruosidad del otro lado de la plaza.
Al acercarnos al palacio, veo sobre la puerta el símbolo de la familia imperial, por lo que no cabe dudas de que por fin hemos llegado a nuestro destino. En la puerta veo un par de guardias con cara de aburrimiento, la cual rápidamente se convierte en una de sorpresa al ver la comitiva que se dirige hacia ellos.
Veo que el capitán y los guardias que nos han escoltado hasta aquí se separan de la comitiva al llegar y se dirigen hacia el enorme palacio que hay al otro lado de la plaza, haciendo una inclinación de cabeza hacia nuestro carruaje como despedida al pasar a nuestro lado.
Por otro lado, las Nei Wei están discutiendo con los guardias de la puerta cuando mi madre mira a Lingxi y le da una placa de metal con un dise?o gravado mientras le dice “Asegúrate de que podamos pasar rápidamente. Diles claramente que no estaré muy contenta si me hacen esperar, con graves consecuencias si eso llega a pasar.”
“Como usted diga, Furen”, le contesta Lingxi, tras lo cual se baja del carro y se dirige hacia la puerta.
Ante la situación, abandono mi resolución de no hablar por la conversación de antes y le pregunto a mi madre “?Por qué no nos dejan pasar? Estamos en un carruaje con el símbolo imperial y las Nei Wei son claramente soldados imperiales. No lo comprendo.”
“Política”, me contesta mi madre con un bufido. “Probablemente el Zǒngguǎn haya dado ordenes de entretenernos para intentar intimidarnos y darnos a entender que mientras estemos aquí el seguirá dirigiendo el Palacio como hasta ahora.”
“Lo que no sabe es que tu padre me ha dado plenos poderes sobre el sitio”, continua mi madre con una sonrisa que hace que un escalofrío me recorra la columna. “Y no pienso permitir que un necio nos amargue los a?os que vamos a estar aquí.”
Escucho un ruido fuera y miro por la ventana para ver de donde sale, por lo que veo como las grandes puertas del Palacio se abren supongo que para permitirnos el paso. Para confirmar mis pensamientos, la comitiva se pone en marcha y nos dirigimos hacia las puertas.
Mi madre mira también por la ventana del carruaje mientras me dice con una voz llena de frialdad “Solo espero que lo sucedido solo sea un simple gesto y no el síntoma de algo mas grave. No quisiera tener que empezar nuestra estancia en la ciudad con una purga.”

