El bosque estaba quieto otra vez.
Demasiado quieto.
Syra se dejó caer contra un tronco quemado, respirando con dificultad. Su brazo seguía temblando; la marca palpitaba como si quisiera subir más, como si el eco hubiera dejado algo atrapado dentro de él.
Ashryel permanecía a pocos pasos. No habló. No se acercó.
Su forma brillaba apenas, como una luna empa?ada por humo.
Syra fue el primero en romper el silencio.
—Ashryel… —?Eso… era Aelian?
Ella cerró los ojos.
Como si la pregunta le abriera una herida antigua.
— —La palabra salió débil, sincera—. —
Syra tragó saliva.
—?Y por eso… estaba atrapado aquí?
Ashryel no respondió inmediatamente. Era como si buscara palabras y todas dolieran.
—
—
—
Syra bajó la mirada.
Ese eco. Su mano extendida. Su voz quebrada.
—…?Y por eso te llamó?
Ashryel tembló.
Literalmente. Como si la luz dentro de su cuerpo se fracturara.
—
—
Syra sintió un nudo en el pecho.
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Quiso acercarse a ella, pero se detuvo. No sabía si tenía derecho a tocar un dolor que no entendía.
—Ashryel… —?Qué pasó exactamente?
Ella negó lentamente.
—
Syra frunció el ce?o.
—?Por qué?
Ashryel levantó la mirada. Sus ojos brillaban de un azul pálido, triste, como si guardaran siglos.
—
—
Syra apretó los dientes.
—?Entonces qué se supone que haga? —?Ignorar que algo me está quemando desde dentro?
Un destello de frustración cruzó el rostro de ella. Una emoción humana. Dolorosa.
—
—
Syra se levantó, tambaleándose.
—Ashryel, ya me estoy rompiendo. —No por las marcas… sino por no saber nada.
La luz que formaba el cuerpo de ella retrocedió, como si Syra hubiera dado un golpe sin tocarla.
Ashryel desvió la mirada.
—
—
El silencio se espesó entre ambos.
Syra respiró hondo, intentando ordenar el temblor de su voz.
—…Entonces dime algo. —Un fragmento. —Lo que sea.
Ashryel cerró los ojos. Su cuerpo se aflojó, como si cediera ante algo que llevaba resistiendo desde el inicio.
Y dijo la primera verdad que abría el Arco I completo:
—
—
Syra sintió el impacto como un pu?etazo en el estómago.
—?Qué…?
Pero ella levantó la mano, temblando.
—
—
—
La advertencia cayó pesada.
Syra bajó la mirada, viendo las venas oscuras aún contraídas bajo la piel.
—Entonces… ?qué hago?
Ashryel se volvió, dándole la espalda por primera vez desde que se conocieron.
—
—
—
Syra sintió un sabor amargo subirle por la garganta.
—?Y tú?
Ashryel no lo miró.
—
La voz se le quebró. Era un quiebre limpio. Humanísimo.
—
Syra dio un paso hacia ella.
—?Intentar?
Ella tembló.
—
—
Syra apretó las manos.
—Yo no quiero que desaparezcas.
Ashryel bajó la cabeza.
—
Pero no se acercó.
No pudo.
El viento sopló entre ellos, abriendo una distancia que ninguno quiso, pero que el vínculo impuso.
Syra respiró hondo. El dolor en su pecho se calmaba, lento, pero seguía.
—Entonces… —?seguimos?
Ashryel asintió apenas.
—
—
—
Syra tragó, aceptando.
No porque quisiera.
Sino porque entendió algo por primera vez:
Ashryel no solo lo protegía. También cargaba algo que la estaba rompiendo a ella misma.
Y eso… era un miedo nuevo.
Uno que no sabía cómo enfrentar.
Caminaron juntos.
Pero cada uno dentro de un silencio que pesaba distinto.

